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Historia de la propaganda: 300 siglos de persuasión

15 de febrero de 2026
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La historia de la propaganda comienza en el preciso instante en el que empezamos a poblar la tierra. De hecho, la persuasión ha sido uno de los principales motores de guerras, revoluciones e ideologías. ¿Te imaginas cómo hubiera sido nuestro pasado sin ella?

Medios de comunicación, gobiernos, cambios de mentalidad… la evolución de la propaganda revela lo mucho que hemos cambiado a lo largo de los años. Por eso mismo, analizar la historia desde un punto de vista propagandístico nos ayuda a entender por qué pensamos como pensamos. 

Gráfico que resume los principales hitos de la historia de la propaganda

Mesopotamia y antiguo Egipto: los albores de la historia de la propaganda

La historia de la propaganda en Mesopotamia y Egipto está indisolublemente unida a la religión. Al fin y al cabo, estamos hablando de sociedades teocráticas que no diferenciaban entre el poder y la divinidad.

Lejos de fomentar el pensamiento crítico, la propaganda perseguía la sumisión y la cohesión social. La llave para lograrlo era la grandiosidad. Monumentos colosales como las pirámides egipcias y los zigurats mesopotámicos se encargaban de recordarle a los ciudadanos su subordinación frente al poder. 

Ramsés II (1279-1213 a.C.) hizo una de las principales aportaciones a la historia de la propaganda. Como no le fue muy bien la batalla de Qadesh contra los hititas, transformó aquel empate bélico en una gran victoria. Su épica versión de los hechos quedó grabada en templos y monumentos de todo Egipto. Esa imagen de líder invencible le ayudó a mantenerse en el poder durante 66 años.

Una de las primeras acciones propagandísticas de las que se tiene constancia se la debemos a Ashoka (S. III a. C.). Este emperador indio mandó inscribir varios edictos en rocas y columnas. El enclave estratégico de aquellos mensajes logró una difusión masiva de sus preceptos y anuncios.

Enorme faraón siendo atacado por pequeños soldados

La inscripción de Behistún (S. IV a.C)

Los seres humanos llevamos persuadiéndonos los unos a los otros desde el comienzo de los tiempos. Sin embargo, la historia de la propaganda que podemos constatar comienza unos siglos más tarde. En este punto, la inscripción de Behistún representa una de sus muestras más tempranas.

Darío I de Persia (522-486 a. C.) mandó crear esta monumental inscripción en el 515 a.C para revestir de legitimidad su controvertido ascenso al trono. Considerado como un usurpador por algunos historiadores, utilizó la propaganda para lavar su imagen.

La inscripción de Behistún es todo un alarde de habilidad propagandística:

  • Se utiliza la legitimación divina como justificación del poder. 
  • Incluye una autobiografía política donde el rey controla completamente la narrativa.
  • Su intimidante iconografía visual sirve como un efectivo aviso a navegantes. 
  • Se escribió en tres idiomas (persa antiguo, elamita y babilonio) para llegar a todos los súbditos del imperio.
  • Se ubicó en un enclave impresionante: un acantilado de 100 metros de altura. Lamentablemente esa monumentalidad la hacía ilegible desde el suelo.

Antigüedad clásica: los primeros maestros de la persuasión (siglo V a.C. – siglo V d.C.)

En las sociedades grecorromanas, la palabra “propaganda” no existía como tal. Sin embargo, las técnicas de persuasión masiva y la construcción de imagen pública estaban plenamente desarrolladas.

Grecia: del ágora al campo de batalla

La rigidez monumental da paso a la oratoria más sofisticada. Con el nacimiento de la retórica, la persuasión se transforma en un verdadero arte investido de racionalidad. Estos discursos, estructurados en cuatro partes (exordio, narración, argumentación y epílogo) fueron esenciales para vencer en los procesos judiciales.

La historia de la propaganda bélica también encuentra excelentes ejemplos en la Grecia clásica. Ya en el 432 a. C, los espartanos difundían rumores sobre la reputación de Pericles para erosionar la confianza de Atenas en su líder antes de la guerra del Peloponeso. Por cierto, este estadista ateniense también fue uno de los primeros en utilizar sistemáticamente la oratoria para moldear la opinión pública. 

Orador romano escuchado por la multitud

Roma: propaganda al servicio del imperio

Los romanos veían la propaganda como un instrumento de la administración imperial. La numismática resultó particularmente eficaz para difundir la efigie del Emperador y los mensajes victoriosos. La escultura y la arquitectura también jugaron un importante papel a la hora de recordar la omnipotencia del Imperio y promover la romanización.

Los romanos continuaron desarrollando la retórica como disciplina. A tal fin, elaboraron complejas teorías sobre cómo persuadir a las audiencias. Especialmente influyentes fueron Hermagora de Temno y Marco Tulio Cicerón (ambos del S. II a.C) . Mención especial merece Appio Claudio Cieco y su discurso pronunciado ante el Senado en 280 a.C.

Más allá de su faceta de conquistador, Julio César también fue uno de los grandes propagandistas de la historia. Su Guerra de las Galias, narrada en tercera persona propulsó su meteórico ascenso político. Esta obra literaria, profusamente distribuida, constituyó la pieza clave para instaurar el culto a su persona.

Muchos ven en Augusto (63 a.C. – 14 d.C.) a un auténtico precursor de la propaganda moderna. Así lo evidencia el texto autobiográfico Res Gestae Divi Augusti: una versión cuidadosamente editada de su reinado. Hizo tan buen trabajo que su sistema político (el principado) duró medio siglo. ¡Incluso consiguió disfrazar aquella monarquía como una restauración de la República!

Edad Media y Contrarreforma: la historia de la propaganda se funde con la fe (siglos VI-XVII)

Durante la Edad Media, propaganda política y religiosa quedaron fuertemente entrelazadas. No en vano, la Iglesia Católica se convirtió en la principal emisora de mensajes propagandísticos. 

La Iglesia Católica supo adaptarse muy bien a su audiencia. Su propaganda visual y auditiva fue decisiva para llegar a una audiencia mayormente analfabeta. El arte y los rituales religiosos fueron sus principales herramientas para influir sobre las masas. Desde aterradores frescos sobre el infierno hasta impresionantes catedrales góticas, todo estaba diseñado para someter espiritualmente a los fieles.

 Dos escenas medievales:  Monje medieval copiando un  manuscrito.  Sacerdote predicando en una iglesia

Nace el concepto de propaganda

El concepto de propaganda, tal y como hoy lo entendemos, nace, precisamente, en la Edad Media. Fue en 22 de junio de 1622, con la fundación de la Sacra Congregatio de Propaganda Fide por parte del Papa Gregorio XV. Su misión era difundir el catolicismo en las colonias y combatir el auge del protestantismo en Europa.

 La Propaganda Fide funcionó como la primera oficina centralizada de comunicación estratégica. La actividad orgánica que venía ejerciéndose durante milenios pasó a convertirse en una función institucionalizada. Ello implicaba que sus agentes, presupuesto y objetivos estuvieran definidos de antemano.

Las Cruzadas: todo un hito en la historia de la propaganda

La historia de la propaganda de movilización militar tuvo en las Cruzadas uno de sus puntos álgidos. La predicación masiva y el uso de símbolos como la cruz aglutinaron a una población dividida en torno a un enemigo común. El Papa Urbano II (1042-1099), con el discurso pronunciado en el Concilio de Clermont 1095, fue uno de sus grandes propagandistas.

La propaganda de las Cruzadas resultó enormemente efectiva a corto plazo. Miles de europeos abandonaron sus casas para participar en peligrosas expediciones hacia Tierra Santa. Las consecuencias políticas, económicas y culturales derivadas de ello fueron tan intensas como duraderas.

Un cruzado rodeado por el coro celestial

La revolución de la imprenta: el fin del monopolio informativo

La invención de la imprenta por Johannes Gutenberg en 1450 cambió para siempre la historia de la propaganda. Lo que antes era un proceso lento y costoso pasaba a ser rápido y barato. La información dejó de ser patrimonio exclusivo de monasterios y palacios para llegar a sectores sociales antes excluidos del debate político.

Sin la imprenta la producción masiva de folletos, libros y panfletos hubiese sido imposible. Estos medios se revelaron cruciales para promover las siguientes campañas propagandísticas:

  • La difusión del protestantismo (S. XVI y XVII). Entre 1517 y 1525, Lutero publicó más de medio millón de obras. Entre sus aciertos propagandísticos se incluyen escribir en alemán en vez de hacerlo en latín y utilizar panfletos con ilustraciones satíricas.
  • La Leyenda Negra (S. XVI). Guillermo de Orange y otros líderes protestantes utilizaron grabados impresos para difundir su propaganda contra el Imperio Español. Felipe II cometió el error estratégico de no utilizar la contrapropaganda para defenderse, permitiendo que la imagen negativa de su país se extendiera por toda Europa.
Interior de la redacción de un periódico  de principios de siglo XX donde varios periodistas trabajan  intensamente mientras las rotativas no paran de funcionar

¿Cómo fue la historia de la propaganda durante las revoluciones liberales? (siglos XVIII-XIX)

Las revoluciones liberales que se fraguaron entre 1750 y 1900 forjaron lo que hoy conocemos como opinión pública. Los periódicos y panfletos fueron cruciales para moldearla de forma sistemática. Ello transformó radicalmente la historia de la propaganda: su objetivo no era ya someter al súbdito, sino movilizar al ciudadano; su origen dejó de ser exclusivamente vertical (desde el poder) para hacerse también horizontal (de grupos revolucionarios y movimientos sociales). 

Revolución Francesa (1789-1799) 

La Revolución Francesa fue pionera en la propaganda de los hechos y de los símbolos; un buen ejemplo de ello sería el uso de la escarapela tricolor para mostrar visualmente la adhesión a la causa. Otro tanto cabe decir del uso del lenguaje (el tratamiento de citoyen sustituyó al de monsieur). Para la posteridad queda el eslogan «Liberté, Égalité et Fraternité». 

Numerosos panfletistas y oradores se valieron de la propaganda para incitar a la rebelión y transmitir los ideales revolucionarios al pueblo. Marat, Robespierre y Danton se revelaron como maestros en el arte de la agitación. 

Mito napoleónico (1799-1815)

Napoleón Bonaparte entendió tempranamente cómo poner la propaganda al servicio del culto a la personalidad. El emperador supervisaba personalmente sus retratos y esculturas para asegurarse de construir una narrativa que lo mostrase como un héroe infalible. 

La propaganda napoleónica puso gran empeño en controlar la prensa para acallar las voces críticas. Es más, en 1800, los periódicos parisinos pasaron de 73 a 13. Napoleón también era muy aficionado a emplear sus propios boletines militares para controlar la percepción de sus campañas.

Lanzamiento de panfletos desde la ventana de una imprenta  ante la presencia de soldados

Industrialización (1760-1914)

Los profundos cambios introducidos por la Revolución Industrial crearon grandes tensiones sociales que fueron aprovechadas por los activistas. Lo convulso del momento creaba el caldo de cultivo propicio para reclamar derechos políticos y sociales. 

  • El sufragismo (1840-1950) utilizó técnicas como las huelgas de hambre, los encadenamientos, los colores simbólicos y los carteles satíricos.
  • El abolicionismo (1783-1888) empleó los mítines y la publicación de testimonios de esclavos.
  • El movimiento obrero (1811-1914) se valió de la prensa proletaria, los himnos y las manifestaciones.
  • El pacifismo (S. XIX-XX) se sirvió de carteles y símbolos universales.
Gráfico que muestra   el alcance de los medios de comunicación a lo largo de los   años

Las guerras del S XX: comienza la historia de la propaganda que hoy conocemos 

Ya nos hemos hecho una idea de la gran influencia ejercida por la propaganda en la historia. Sin embargo, esta estaba por adquirir una dimensión nunca antes vista. Las cruentas conflagraciones habidas durante el S XX cincelaron la actividad propagandística, haciéndola mucho más potente y eficaz. 

Primera Guerra Mundial: la sistematización de la propaganda moderna (1914-1918)

Durante la Primera Guerra Mundial, el uso de la propaganda se volviósistemático y científico para promover los intereses belicistas. Son de reseñar las teorías desarrolladas por Walter Lippmann y Edward Bernays, los padres del monismo propagandístico

En este periodo, se generalizó el entendimiento de que la propaganda podía ejercer una doble función. No se trataba solo de generar la adhesión de los conciudadanos; de hecho, se utilizó generosamente para desmoralizar a la población de los países enemigos.

Algunos de sus ejemplos más significativos fueron:

  • El cartel «I Want You» del Tío Sam.
  • El uso de la propaganda de atrocidades contra los alemanes por parte del diario británico Daily Mail
  • Creación de agencias gubernamentales, como el Comité Creel estadounidense, específicamente dedicadas a actividades propagandísticas.
Primera Guerra Mundial: los viandantes están leyendo panfletos  en una calle llena de carteles propagandísticos.

Periodo de entreguerras: el nacimiento de los totalitarismos (1918-1939)

Los incipientes totalitarismos de izquierdas y de derechas supieron sacar el máximo partido a la propaganda política. Hitler, Mussolini y Lenin fueron auténticos virtuosos en el arte de manipular a las masas. Una vez alcanzado el poder, todos los canales de comunicación y educación quedarían completamente controlados por sus respectivos gobiernos.

El nacionalsocialismo siempre será recordado como uno de los alumnos aventajados de la propaganda moderna. Buena parte de su éxito radicaba en un profundo conocimiento de la psicología de masas. Sus técnicas incluían el férreo control de la prensa, los eventos masivos y la producción de carteles visualmente impactantes. Particularmente intenso e innovador fue su uso del cine y la radio. ¿Sabías que Goebbels fue pionero en aplicar el modelo de los anuncios comerciales a la propaganda política?

Vladimir Lenin y los bolcheviques también pusieron la propaganda en el punto de mira. El leninismo la consideraba como un elemento fundamental de la polémica ideológica junto con la agitación y el trabajo teórico. Las artes, los medios de comunicación y el sistema educativo fueron puestos al servicio de su ideología.

Segunda Guerra Mundial:  una sala de cinellena de espectadores proyecta una película bélica. Las paredes lucen numerosos carteles de propaganda.

Segunda Guerra Mundial: la propaganda como arma de guerra total (1939-1945)

La Segunda Guerra Mundial representa un punto álgido dentro de la historia de la propaganda. Ironías de la vida, su desprestigio fue directamente proporcional a su imparable desarrollo. En este ambiente bélico, tanto los regímenes totalitarios como los Estados democráticos tuvieron la oportunidad de afilar al máximo sus destrezas propagandísticas.

Persuadir a los ciudadanos se convirtió en un objetivo tan importante como preparar al ejército o producir armas. No por nada, se integró plenamente en la estrategia militar, creándose unidades especializadas en guerra psicológica. Se usaron con profusión carteles, películas, noticiarios cinematográficos, emisiones radiofónicas y panfletos. La rumorología y las emisoras de radio falsas cobraron singular importancia como medios de propaganda negra.

Guerra Fría: el auge de la propaganda gris y las operaciones encubiertas (1945-1991)

Tras la Segunda Guerra Mundial, el conflicto pasó del belicismo directo a la guerra psicológica. Es por ello que la presencia de la propaganda, lejos de decaer, cobró un nuevo impulso.

El soft power se convirtió en la estrella de las actividades propagandísticas durante este periodo. Fue así como la persuasión se infiltró sutilmente en todos los aspectos de la vida cotidiana. Hubo de todo, desde conciertos de jazz en Europa financiados por la CIA hasta cómics que difundían mensajes anticomunistas. Los soviéticos, por su parte, convirtieron el deporte y la carrera espacial en los pilares de su propaganda.

Escena dividida muestra  una vivienda en el bloque soviético y otra en el bloque capitalista. En ambos casos una familia ve la televisión en  el salón de su casa.

Este periodo marcó el inicio de la dilución del propagandista individual (los que promovieron la causa del Eje no terminaron bien). Sin embargo, tanto la CIA como el KGB desarrollaron departamentos exclusivamente dedicados a las operaciones de propaganda y desinformación. Fue la edad de oro de la propaganda gris, muy presente en la guerra radiofónica sostenida por emisoras como Radio Free Europe (capitalista) y Radio Peace (comunista).

BloqueHerramientas de persuasiónMensaje central
Occidental (EE. UU.)Cine de Hollywood, Jazz, Cómics, «American Way of Life»Libertad individual, consumo de masas y democracia
Soviético (URSS)Éxitos espaciales, deporte olímpico, realismo socialistaIgualdad estatal, superioridad colectiva y derrota del capitalismo 

Era digital: la historia de la propaganda llega hasta nuestros días (1990-2026)

La evolución de la propaganda ha experimentado un nuevo giro de tuerca en el siglo XXI. Verdaderamente, la llegada de Internet la ha transformado tan profundamente como en su día lo hizo la imprenta. El monopolio de los medios de comunicación tradicionales se ha roto en pro de las plataformas digitales, fragmentando completamente a la audiencia.

La figura del propagandista se ha corporativizado. Hemos pasado de individuos carismáticos a equipos de consultores, científicos de datos y expertos en redes sociales. En este punto, es paradigmático el caso de Cambridge Analytica, que se valió del Big Data para influir en el Brexit y en las elecciones presidenciales de EE. UU.

Internet ha puesto un arsenal de nuevas técnicas y estrategias en manos de los propagandistas. Su nivel de difusión y poder persuasivo hubiesen sido inimaginables en otras épocas. Estamos, pues, ante uno de los periodos más innovadores de la historia de la propaganda.

Gráfico que muestra   cuánto tiempo necesita cada medio de comunicación para alcanzar a 50  millones de usuarios.

9 tendencias que marcan la evolución de la propaganda en el S XXI

  1. Microfocalización: dirigir mensajes adaptados a las características del receptor.
  2. Algoritmos: optimizar los mensajes para que las plataformas los muestren por encima de otros. 
  3. Uso de bots: las cuentas automatizadas amplifican mensajes, creando una artificial sensación de consenso.
  4. Viralidad: los usuarios de las redes sociales se convierten en propagandistas, más o menos conscientes, al compartir ciertos mensajes en sus perfiles.
  5. Memes: el uso del humor, el carácter visual y la viralidad los convierten en herramientas propagandísticas muy efectivas.
  6. Desinformación coordinada: sofisticadas campañas que combinan propaganda blanca, negra y gris en múltiples plataformas a la vez. 
  7. Monitorización constante: diagnostica la acogida y difusión de los mensajes propagandísticos.
  8. Deepfakes: vídeos, audios e imágenes falsas generadas por IA para engañar a la audiencia. La otra cara de la moneda es el llamado “dividendo del mentiroso”.
  9. Slopaganda: propaganda de baja calidad generada con IA que busca inundar las redes sociales para saturar la atención del público y dominar la narrativa.

Lejos de detenerse o estancarse, la historia de la propaganda nos tiene preparadas muchas sorpresas. No en vano, su evolución demuestra que esta actividad está más viva que nunca. ¿Te imaginas cómo evolucionará en el futuro? 

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