
Monismo propagandístico, panpropagandismo, TREP… salvo que seas un experto en comunicación, lo más seguro es que te suenen a chino. Eso sí, apuesto lo que quieras a que la idea que sustentan te resultará extremadamente familiar. ¿O es que nunca se te pasó por la cabeza que todo es propaganda?
¿Qué es el monismo propagandístico?
Para la teoría sociológica del monismo propagandístico, toda forma de comunicación es propaganda. Tal afirmación desdibuja las fronteras entre propaganda, publicidad, información, cultura y educación. Para sus defensores, ningún fenómeno comunicativo es 100% neutral.
El panpropagandismo sostiene que no cabe distinguir claramente entre información y propaganda porque todo contenido informativo contiene elementos propagandísticos. Es decir, la elección, interpretación o redacción de una noticia conlleva una intencionalidad política o ideológica. Fruto de dicha fusión nacen términos como infoprop o mediaprop.
Los monistas sostienen que vivimos inmersos en un entorno mediático pseudo-plural. En él, la información, la publicidad, la educación y las relaciones públicas se funden en un solo discurso monolítico. Los ciudadanos seríamos como peces en una pecera donde la propaganda es el agua: invisible, omnipresente y necesaria para la vida social moderna 🐟.

Características del monismo propagandístico
- Ubicuidad: la propaganda está presente en todas las comunicaciones y sistemas políticos.
- Invisibilidad: la propaganda puede operar de forma que el receptor no se dé cuenta de que está siendo influenciado.
- Funcionalismo: el objetivo de la propaganda se centra más en la acción que en el pensamiento de los ciudadanos (ortopraxis). Da igual lo que piensen, con tal de que se comporten conforme a los parámetros socialmente aceptables.
La teoría de la propaganda y sus límites
¿Te acuerdas del post en el que te explicaba qué es la propaganda? Al tratar de definir su objeto, la teoría de la propaganda se debate entre dos corrientes antagónicas. Por un lado, tenemos su límite mínimo o restrictivo. Por otro, está el panpropagandismo, que representa su límite máximo o expansivo.
- Teoría de la Propaganda Intencional (TPI): para ser tal, la propaganda requiere deliberación y planificación. Sólo quien comunica con la intención de persuadir es propagandista.
- Teoría de la Reproducción Espontánea de la Propaganda (TREP): puede producirse propaganda sin intencionalidad ni planificación. El que comunica sin ánimo de persuadir también puede ser propagandista.
A la hora de delimitar dónde termina la información neutral y dónde empieza la persuasión deliberada, el panpropagandismo adopta la posición más radical. La comunicación, lejos de ser una forma aséptica de transmitir hechos, busca modelar la mente del receptor.

Monismo propagandístico vs. Pluralismo comunicativo
El pluralismo comunicativo se contrapone al panpropagandismo . Esta postura sostiene que existen espacios de comunicación ajenos a la contaminación ideológica. A fin de cuentas, los medios de comunicación pertenecen a distintos dueños, lo que dificulta enormemente la orquestación propagandística.
Monistas como Gonzalo Martín Muñoz tildan al pluralismo informativo de ser una mera ilusión. Para este investigador, bajo la apariencia de muchas voces existe un único discurso de fondo. Los mismos valores, los mismos presupuestos y la misma estructura tecnocrática subyacen en todos los mensajes.
| Dimensión | Panpropagandismo | Pluralismo Comunicativo |
| Naturaleza del mensaje | Todo mensaje es inherentemente ideológico y propagandístico. | Existen distinciones funcionales entre informar y persuadir. |
| Relación entre información y propaganda | La información es el vehículo de la propaganda (infoprop). | La información busca la veracidad; la propaganda busca la adhesión. |
| Sujeto receptor | Masa moldeable, condicionada por el sistema doctrinal. | Ciudadano autónomo con capacidad de juicio crítico. |
| Función social | Integración totalitaria y manufactura del consenso. | Debate público, disenso y multiplicidad de perspectivas. |
| Estructura de poder | «Gobierno invisible» o hegemonía sistémica. | Competencia entre grupos de interés y transparencia. |
Quiénes son los principales exponentes del monismo propagandístico
Desde luego, el panpropagandismo no es obra de un único autor. En realidad, surge de una confluencia de teorías tan heterogéneas como el pragmatismo democrático y la sociología marxista.

| Período | Desarrollo | Principales exponentes |
| 1920s-1930s | Formulación inicial de técnicas de manipulación de masas | Lippmann, Bernays |
| 1940s-1950s | Concepto de «industria cultural» | Adorno, Horkheimer |
| 1960s | Tesis de ubicuidad de la propaganda | Jacques Driencourt |
| 1970s | Imposibilidad de distinguir información y propaganda | Jacques Ellul |
| 1990s-actualidad | Aplicación a medios de comunicación modernos | Noam Chomsky |
Edward L. Bernays
La figura de Edward Bernays (1891-1995) es clave para entender el papel que juega el panpropagandismo en las democracias liberales. Según él, los ciudadanos de las sociedades modernas son incapaces de tomar decisiones racionales; es por ello que propone el realismo democrático, donde una élite ordena el caos de la opinión pública.
Para Bernays, la propaganda actuaría como brazo ejecutor de un gobierno invisible. El poder, lejos de utilizar la coacción física, se vale de la llamada ingeniería del consentimiento. Se trata de moldear las mentes de los ciudadanos para hacerles sentir que toman decisiones basadas en sus propios deseos.
En el esquema que traza Bernays, el sistema educativo y los medios de comunicación no funcionan como espacios de libre pensamiento. En realidad, se trataría de engranajes de un sistema doctrinal destinados a fabricar el consenso sobre el que se construye la estabilidad social.
Como curiosidad, Bernays habla de propaganda y manipulación como términos positivos Este publicista comparaba su trabajo con el cuento de El traje nuevo del emperador; según él, los propagandistas se valen de la sugestión para ayudar al «monarca» (el público) a pensar lo que le más conviene.

La Escuela de Frankfurt
Theodor Adorno (1903-1969) y Max Horkheimer (1895-1973) denominan «industria cultural» a un sistema monista de dominación. Para ellos, la cultura de masas no es una expresión nacida del pueblo, sino un producto industrial que estandariza conciencias y elimina el pensamiento divergente. En ese bloque pétreo y sin fisuras, los medios de entretenimiento funcionan como una extensión de la ideología dominante.
Jacques Ellul
Jacques Ellul (1912-1994) es considerado como el padre de esta teoría. Para él, se trata de una necesidad estructural de la sociedad tecnológica. . Sin ella, la sociedad de masas se desintegraría.
El ser humano está actualmente obligado a adaptarse a la la «Técnica», entendida como búsqueda de la eficiencia absoluta. En este entorno, la propaganda hace que los individuos no sientan lo opresivo del sistema y se sometan a él voluntariamente. Es por ello que Ellul concibe el sistema educativo como una prepopaganda que anula el espíritu crítico, facilitando la manipulación ulterior.
En su obra seminal Propaganda: The Formation of Men’s Attitudes (1962), Ellul rompió con la idea de que la propaganda es obra de «malvados». De hecho, le atribuye varias funciones positivas (cohesiona a la sociedad, brinda seguridad psicológica y favorece la adaptabilidad).

Noam Chomsky
Para el linguista Noam Chomsky, existe un sistema de propaganda total formado por la educación, el entretenimiento, la política y los medios de comunicación. Su objetivo es inculcar los valores esenciales que sostienen las estructuras de poder. Es así como, bajo una apariencia de pluralidad, subyace un consenso que restringe el debate a temas que no cuestionen el orden establecido.
Valoración del monismo propagandístico: sus ventajas y desventajas
La adopción de un enfoque panpropagandístico potencia nuestro análisis crítico de los medios. Sin embargo, esta postura no está exenta de riesgos teóricos y éticos.
Fortalezas del monismo propagandístico
- Visibiliza la propaganda invisible (arquitectura, publicidad comercial, cine, etc.). En las democracias la homogeneización del pensamiento se impone de formas sutiles.
- Permite analizar eficazmente cómo los regímenes totalitarios alcanzan la cohesión social mediante la saturación del espacio comunicativo.
- Identifica patrones transversales: evidencia las técnicas comunes a la propaganda y la publicidad.
- Cuestiona el orden establecido: nos obliga a preguntarnos por la intencionalidad que hay detrás de cada mensaje.
Críticas al monismo propagandístico
- Simplificación excesiva: afirmar que todo es propaganda equipara el reportaje periodístico riguroso con la campaña de desinformación.
- Anulación del sujeto: los monistas suelen ver al individuo como una masa pasiva incapaz de disentir o analizar críticamente los mensajes.
- Fatalismo cínico: si todo es propaganda, nada es verdad. Al ser la propaganda un fenómeno omnipresente e inevitable, el ciudadano deja de creer en el rigor periodístico y se rinde ante la manipulación, pensando que no hay salida.
- Induce a confusión: autores como Francis Balle sostienen que igualar educación y propaganda pasa por alto los objetivos propios de ambas actividades.

El panpropagandismo a lo largo de la historia
Posiblemente, esto del panpropagandismo te suene a obras de ficción como 1984 y The Truman Show (1998). Más allá de la fantasía, la idea de que todo es propaganda brilló intensamente en ciertos momentos históricos. Aquí te muestro algunos de sus ejemplos más evidentes:
El nacionalsocialismo
El régimen nazi fue un caso paradigmático de panpropagandismo. No en vano, la propaganda permeó absolutamente todos los aspectos de la vida alemana. El Ministerio de Propaganda dirigido por Joseph Goebbels controló los medios de comunicación, el arte y la educación para adoctrinar a la población. Ningún espacio social quedó libre de su influencia.
La URSS y la China maoista
En la Unión Soviética, el propagandismo se integró en la estructura del Partido-Estado. Fue así como la educación se transformó en un sistema de adoctrinamiento. Por su parte, el arte no existía sino para educar a las masas en la fe comunista.
En la China maoista, la Revolución Cultural llevó el monismo propagandístico a su máxima expresión. De ello son buena maestra la autocrítica pública y la reeducación forzosa. Su objetivo era claro: obligar a que el individuo interiorizara la propaganda hasta fundir sus propios deseos con los del partido.

El monismo fragmentado en la era digital
El monismo propagandístico vive una nueva edad de oro gracias a Internet. Los algoritmos de plataformas como Facebook o TikTok actúan como auténticos ingenieros sociales, mostrándonos contenidos que refuerzan nuestras creencias previas. Es lo que Eli Pariser denomina «burbuja de filtros«.
La autopropaganda invisible de la era digital resulta mucho más efectiva que su predecesora. A fin de cuentas, el usuario siente que es él quien elige los contenidos, cuando, en realidad, son los algoritmos quienes se los ponen delante. Gracias a ello, la desinformación campa a sus anchas impulsada por el sesgo de confirmación.
Otro apóstol del panpropagandismo es el Big Data. La recopilación masiva de datos permite conocer a los individuos mejor de lo que ellos se conocen a sí mismos. Esa predicción ultra precisa de sus comportamientos y vulnerabilidades emocionales facilita la elaboración de mensajes propagandísticos altamente personalizados.
A estas alturas, ya deberías haber despejado todas tus dudas acerca del monismo propagandístico. Ahora que conoces a fondo el propagandismo, ¿qué opinión te merece? ¿Tú también crees que todo es propaganda?
