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Fernsehsender Paul Nipkow: Así fue la televisión nazi

8 de agosto de 2026
Familia reunida en un salón observando un televisor con la insignia del Reichsadler y la frase Deutscher Fernseh-Rundfunk.
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El fernsehsender Paul Nipkow fue uno de los mayores experimentos de la propaganda nazi. No es un hecho muy conocido, pero el nacionalsocialismo fue pionero a la hora de aprovechar el potencial persuasivo de la televisión. En este post te desvelo los secretos de la que fue su arma propagandística más innovadora. 

Los archivos del canal de televisión Paul Nipkow salieron a la luz tras la caída del muro de Berlín. Fue entonces cuando se hallaron 280 rollos de película de 35 mm en los depósitos archivísticos de la RDA. Este inesperado descubrimiento incluía grabaciones en directo y telefilmes que se creían destruídos por los bombardeos sufridos durante la IIGM.

«¡Atención, Atención! Aquí Fernsehsender Paul Nipkow de Berlín”. Palabras con las que comenzaban ritualmente las emisiones.

¿Qué fue el fernsehsender Paul Nipkow?

El Fernsehsender Paul Nipkow (o Deutsche Fernseh Rundfunk) fue el primer servicio de televisión regular del mundo. Su nombre se puso en honor al ingeniero alemán que patentó el disco de exploración mecánica en 1884. Esta emisora operó desde Berlín bajo el Patronato del III Reich, manteniéndose operativa durante 9 años y medio.

Dos versiones, clara y oscura, del logo del canal con el águila sobre la esvástica y el texto Deutscher Fernseh-Rundfunk.
  • En su primera etapa (1935), eran televisores de muy baja resolución (180 líneas) y pantalla diminuta (18×22 cm) que empleaban sistemas de exploración electromecánica. 
  • Su versión avanzada (1937) mejoró considerablemente la resolución (441 líneas) y agrandó un poco el tamaño de la pantalla (19,5 x 22,5 cm). Además, el sistema de exploración pasó a ser netamente electrónico. Al igual que su antecesora, tenía un precio prohibitivo.
  • Se ideó un receptor doméstico, el Einheits-Fernseh-Empfänger E1 (1939). Era más asequible que los primeros televisores (650 Reichsmarks), pero seguía siendo bastante caro (costaba como tres radios de gama alta). Debido al estallido de la IIGM, solo se fabricó medio centenar de unidades.
Periodo de emisión regular22 de marzo de 1935 – 19 de octubre de 1944 
Organismos Propietarios  Ministerio de Correos (K.W. Ohnesorge): infraestructura técnica y financiera.
Ministerio de Ilustración Pública y Propaganda (J.P. Goebbels): producción y control de contenidos.
Cobertura geográfica Berlín (señal abierta).
Hamburgo y Leipzig (enlaces por cable coaxial).
Regularidad de las emisiones1935: 90 minutos diarios, tres veces por semana.
JJOO 1936: 8 horas diarias, todos los días.
1937-1939: programación regular nocturna.
1939-1944: 6 horas diarias.

¿Inventaron los nazis la televisión?

Respuesta corta: no la inventaron ellos, pero dieron a entender que sí. El nombre con el que se decidió bautizar a esta emisora era todo un ardid nacionalista. Después de todo, Paul Gottlieb Nipkow (1860-1940) era alemán y contribuyó de manera relevante a la invención del televisor.

Eugen Hadamovsky pronuncia un discurso ante micrófonos y monitores con simbología nazi en la estación de televisión Fernsehsender Paul Nipkow.
E. Hadamovsky da el discurso inaugural rodeado de televisores.

Ponerle el nombre de Nipkow a la emisora daba a entender que Alemania había inventado la televisión. Sin embargo, conviene recordar que esta fue fruto de un cúmulo de contribuciones internacionales (británicas, estadounidenses, rusas, alemanas, etc.). Al nombrar al ingeniero como “padre» del invento, el régimen nazi ninguneó una serie de logros científicos extranjeros igualmente importantes.

«Los televisores estaban en celdas oscuras. Cientos esperaban pacientemente… Finalmente, llegué a la primera fila. Se movió una tela oscura y vi una imagen parpadeante. No era fácil verla.» Paul G. Nipkow (inventor), al ver la TV por primera vez en 1928. 

El auténtico hito del III Reich no fue inventar el televisor, sino institucionalizarla. Así, la Alemania nazi fue el primer país del mundo en ofrecer un servicio regular de televisión, adelantándose 18 meses a la BBC. No obstante, fueron los británicos quienes consiguieron que el invento entrase en los hogares: ya en sus primeras emisiones existían unos 2.000 receptores domésticos.

¿Cuál fue el alcance del fernsehsender Paul Nipkow?

El gran hándicap de la televisión en el III Reich era el altísimo precio de los receptores. En sus primeros años de vida, este invento costaba entre 2.500 y 3.600 Reichsmarks (el precio del “coche del pueblo” era de 990 Reichsmarks). Este coste exorbitante cercenó casi por completo la posibilidad de una difusión doméstica masiva. 

Seis fotogramas con salas de visión colectiva, folletos de horarios y soldados viendo la televisión en grupo.
Lejos de ser un acto privado reservado a la intimidad doméstica, el visionado de la televisión constituía un evento social semejante al cine o al teatro, solo que más novedoso.

La existencia de receptores privados fue casi anecdótica. En el Berlín de 1935, solo hubo unos 50 televisores. Eso sí, para 1939, esta cifra se multiplicó por 10. Ahora bien, pese a este notable incremento, solo las clases privilegiadas podían permitirse tener estos aparatos en casa (jerarcas, diplomáticos, ingenieros, etc.).

Los elevados precios hicieron que el principal medio de difusión fueran los visionados colectivos: 

  • Se instaló una red de 28 salas públicas de televisión (fernsehstuben) en Berlín y Hamburgo con aforo para grupos de 30 a 40 personas. Los visionados eran gratuitos, pero limitados a 30 minutos y se accedía a ellos mediante un sistema de boletos.
  • Los grandes teatros de televisión (fernseh-großbildstelle) podían albergar entre 100 y 300 televidentes. Sus pantallas eran mucho más grandes, pero había que pagar 1 reichsmark por sesión para poder entrar. 
  • En tiempos de guerra, los aparatos de los salones se trasladaron a hospitales militares (Lazaretten) de Berlín y París para entretener a los soldados heridos.

El momento de mayor alcance registrado por el fernsehsender Paul Nipkow tuvo lugar durante los Juegos Olímpicos de 1936. De hecho, se estima que su retransmisión televisiva tuvo una audiencia de 162.000 personas. 

¿Cómo era la programación del fernsehsender Paul Nipkow?

Podríamos suponer que la televisión nazi no paraba de emitir encendidos discursos políticos y multitudinarios desfiles militares. Nada más lejos de la realidad. Lo cierto es que el fernsehsender Paul Nipkow apostó por una propaganda mucho más suave que el cine o la radio. La intimidad visual que proporcionaba la pequeña pantalla invitaba a un tratamiento persuasivo sutil y sofisticado.

Seis fotogramas de actuaciones musicales, danza, cabaret y teatro emitidos en el Fernsehsender Paul Nipkow.
La propaganda blanda fue, sin lugar a dudas, la gran protagonista de la parrilla televisiva del fernsehsender Paul Nipkow.

El modelo de propaganda a través del entretenimiento (vergnügungspropaganda) llenó la pantalla con todo tipo de amenidades. Así, la mayor parte del tiempo se emitían varietés, música, breves obras teatrales (fernsehspiele) y cortometrajes educativos (kulturfilme). Por supuesto, también había espacio para los informativos, divididos en noticiarios, fotorreportajes y alguna que otra entrevista.

La estrategia nacionalsocialista era perfeccionar la tecnología y el lenguaje visual durante la guerra. Cuando el invento estuviese ya maduro y una vez alcanzada la victoria bélica, sería el momento de hacer un despliegue ideológico más directo y agresivo.

Aunque a Goebbels le encantaban las novedades tecnológicas, siempre concibió la televisión como un experimento complementario y a futuro. Al fin y al cabo, su principal baza propagandística fue la radio, cuyo bajo coste la convertía en el medio de masas por excelencia. Eso sí, aunque no viera el fernsehsender como una prioridad, ejerció un férreo control sobre sus contenidos.

¿Qué propósito propagandístico tuvo el fernsehsender Paul Nipkow?

A pesar de centrarse en la propaganda blanda, el fernsehsender Paul Nipkow no dejaba de ser un instrumento más dedicado a la exaltación del ideario nacionalsocialista. A este fin último se llegaba por medio de las siguientes vías: 

  • Usar el entretenimiento para desviar la atención de tensiones políticas y medidas represivas.
  • Legitimar el ingenio alemán, mostrando al país como un ejemplo de modernidad tecnológica.
  • Servir de escaparate diplomático durante las Olimpiadas de 1936.
  • Promocionar una imagen de sociedad idílica donde reinaban la prosperidad económica y la armonía social.
  • Difundir modelos de conducta arios.
  • Elevar la moral militar.
  • Unificar la conciencia nacional.
Mecanismo del disco de Nipkow junto al retrato del joven Paul Nipkow y su placa conmemorativa en Berlín.
Paul Nipkow (centro) vivió la mayor parte de su vida en la pobreza y el anonimato. Cuando le llegó el reconocimiento público (y la instrumentalización política) contaba ya con 75 años.

«En esta hora, la radiodifusión es llamada a cumplir la misión más grande y sagrada: plantar de forma imborrable la imagen del Führer en todos los corazones alemanes» Palabras inaugurales de Eugen Hadamovsky (Jefe de Emisión del Reich).

¿Qué técnicas propagandísticas utilizó el fernsehsender Paul Nipkow?

  • Nacionalismo científico: el nazismo se apropió de la figura de Nipkow, nombrándolo padre de la televisión y Presidente Honorario del Consejo de Televisión de la Cámara de Radiodifusión del Reich. Con ello, buscaban demostrar que Alemania lideraba el futuro tecnológico.
  • Ritualismo: tanto el inicio como el final de cada jornada de emisión seguían un rígido protocolo en el que no podía faltar el saludo Heil Hitler. El águila y la esvástica, así como las consignas patrióticas también solían mostrarse en la apertura de los programas.
  • Propaganda blanda: dado que la televisión era un medio emergente con poca audiencia, se emplearon contenidos amenos para incrementar su atractivo.
  • Proyección del ideal ario: desde la apariencia de las locutoras hasta las conductas mostradas en pantalla buscaban difundir la estética y los valores del nacionalsocialismo.
  • Monitorización: los funcionarios estatales tomaban buena nota de las reacciones del público. Este control directo ayudaría a ajustar los contenidos a los gustos de la audiencia. Los programas también animaban a los espectadores a enviar sus opiniones.
  • Refuerzo de la cohesión social: el visionado colectivo de la televisión generaba un sentimiento de comunidad que contribuía a reforzar el patriotismo.
Tres primeros planos en blanco y negro de Eugen Hadamovsky y dos locutoras hablando frente a cámaras de Fernsehsender Paul Nipkow.
De izqda a dcha: Annemarie Beck (locutora), Eugen Hadamovsky (Jefe de Emisión del Reich) y Ursula Patzschke-Beutel (la primera locutora televisiva del mundo).

¿Cuáles fueron los pros y contras persuasivos de la televisión del III Reich?

Debilidades del fernsehsender Paul Nipkow

  • Alcance demográfico insignificante: a diferencia de la radio que llegaba a millones de hogares, la televisión no pasó de ser un fenómeno urbano y elitista. El receptor E1, aunque pretendía seguir la estela del Volksempfänger, no era precisamente barato.
  • Limitaciones técnicas: la inestabilidad de las emisiones y la mala calidad de la imagen restaba poder persuasivo a las emisiones. Esto hacía que se dependiera en exceso de la locución, razón por la que la televisión era conocida como “Radio ilustrada”.
  • Imposibilidad de penetración en la esfera privada: a diferencia del caso británico, la TV nazi fue mucho más colectiva que doméstica.
  • Fatiga visual: la pantalla era un poco más grande que una tarjeta postal, lo que agotaba rápidamente a los televidentes. Este problema les impedía mantener la atención cuando el contenido era largo o mínimamente complejo.
  • Rigidez estética y narrativa: las pesadas cámaras de estudio no podían captar movimientos ágiles. Esto obligaba a que las puestas en escena fueran mucho más estáticas y teatrales que en el cine.
  • Cosas del directo: el hecho de tener que grabarlo todo en tiempo real era incompatible con una edición propagandística pulida.
Televisor de mueble de madera Telefunken con la pantalla encendida mostrando el rótulo Fernsehsender Paul Nipkow.
Primeros modelos del televisor alemán. Su mastodóntico tamaño, minúscula pantalla y altísimo precio lastraron considerablemente su potencial.

Fortalezas del canal televisivo Paul Nipkow

  • Impacto documental del directo: las transmisiones en tiempo real del fernsehsender Paul Nipkow despertaban en el espectador una sensación de verdad absoluta. Ni la radio ni el cine podían igualar esa sensación de estar ante una realidad sin editar.
  • Prestigio tecnológico: al ser pionero en el servicio de televisión regular, el partido nazi pudo mostrarse como abanderado del progreso científico y la modernidad industrial.
  • Cohesión eficaz: el visionado grupal en salones públicos fomentaba una experiencia de comunión ideológica. Al igual que sucedía con los mítines, las reacciones emocionales del público se volvían contagiosas.
  • Idóneo para captar y dirigir la atención: la televisión lo tiene muy fácil para lograr que la gente se concentre al 100% en sus mensajes En aquella época, con la novedad del invento, debía de ejercer un efecto casi hipnótico sobre su audiencia.

¿Qué nivel de credibilidad alcanzó el fernsehsender Paul Nipkow?

La credibilidad de la cadena de televisión Paul Nipkow experimentó una curiosa paradoja. Ciertamente, la percepción del público variaba en función del tipo de contenido emitido.

  • Cuando se trataba de deportes y variedades, los televidentes creían a pies juntillas la veracidad de lo emitido. De hecho, asumían que la cámara era un transmisor neutral de los acontecimientos. Esto le resultó muy útil al régimen para difundir sus narrativas de paz social y supremacía física.
  • Cuando se trataba de informativos, la percepción se volvía mucho más escéptica, sobre todo entre los espectadores adultos. El público era consciente de que estos contenidos estaban sujetos a una fuerte censura por parte del Estado, así que no los veían como una fuente de información fidedigna. 
Cuatro fotogramas en blanco y negro con actores en escenarios domésticos y de cocina del Fernsehsender Paul Nipkow.
PLa televisión proporcionaba al régimen un excelente escaparate donde reflejar un estilo de vida y una estética muy idealizados.

Hemos de tener en cuenta que la inmensa mayoría de las personas que acudían a los fernsehstuben lo hacían por curiosidad tecnológica y por afán de esparcimiento. Informarse sobre el gobierno o la guerra no era, pues, su prioridad. Además, los noticiarios cinematográficos (Deutsche Wochenschau) ofrecían unos niveles de dinamismo y sofisticación muy superiores a los de la televisión.

5 curiosidades del fernsehsender Paul Nipkow

El infierno de rodar en el set

Rodar en los sets televisivos del fernsehsender Paul Nipkow era una experiencia insufrible. La baja sensibilidad de las cámaras exigía utilizar una iluminación intensísima. Aquel calor extremo, además de resultar extremadamente sofocante, propiciaba incendios y derretía el maquillaje convencional.

La baja resolución a la que emitían estos primitivos televisores hacía necesario utilizar un exagerado maquillaje líquido de colores antinaturales. No en vano, las locutoras debían embadurnarse generosamente la cara con tonalidades de alto contraste (pintalabios negros, sombra de ojos verdes, etc.). De no hacerlo, sus facciones se veían demasiado borrosas en la pantalla.

Los actores debían permanecer en marcas fijas y exagerar sus gestos, porque las cámaras eran demasiado grandes y pesadas como para captar movimientos fluidos. Encima, al no existir tecnología de grabación de vídeo, casi toda la programación se transmitía en riguroso directo, generando una gran tensión entre los intérpretes. 

Seis imágenes de cámaras de gran tamaño en estudios y transmisiones deportivas en directo durante los años 30.
Las emisiones, ya fueran en interiores o en exteriores, entrañaban grandes desafíos técnicos.

El afortunado incendio de fernsehsender Paul Nipkow:

El transmisor de Witzleben (Funkturm) y los estudios de Berlín se incendiaron en agosto de 1935. Las llamas destruyeron la mayor parte de los equipos técnicos e instalaciones. 

Lejos de constituir un contratiempo, aquel incendio supuso una rotunda bendición técnica, ya que permitió mejorar los equipamientos. No por nada, gracias a él pudieron reemplazar la tecnología mecánica por versiones electrónicas más avanzadas. Esta renovación tecnológica vino muy bien de cara a los Juegos Olímpicos de 1936.

La cadena Paul Nipkow emitió el primer reality show del mundo

Más allá de ser pionero en la emisión televisiva regular, el fernsehsender Paul Nipkow también contó con el primer programa de telerrealidad. Se trataba de Familienchroniken – Ein Abend mit Hans und Gelli (Crónicas familiares: una noche con Hans y Gelli), emitido durante la IIGM.

El espacio presentaba a una joven pareja alemana mostrando ante la cámara su cotidianidad doméstica mientras conversaban entre sí. A diferencia de otros programas de su tiempo, este carecía de un guión preestablecido. Eso sí, a pesar de su aparente espontaneidad, poseía el claro propósito propagandístico de promover el modelo de familia aria ideal.

Seis fotogramas de disciplinas deportivas como atletismo, remo, fútbol y ciclismo retransmitidas en el Fernsehsender Paul Nipkow..
Emisiones deportivas en directo durante los Juegos Olímpicos de Berlín.

Juegos Olímpicos de 1936: el apogeo del fernsehsender Paul Nipkow:

No cabe duda de que el fernsehsender Paul Nipkow vivió su momento de gloria durante los Juegos Olímpicos de Berlín de 1936. Aquello supuso una oportunidad de oro para que la Alemania nazi pudiera lucir su flamante juguetito tecnológico ante los ojos del mundo. A tal fin, se le dotó de un presupuesto de 300.000 Reichsmarks y una plantilla de 14 trabajadores.

No contento con la novedad que suponía su servicio regular de televisión, el régimen nazi añadió dos innovaciones igualmente sorprendentes:

  • Estrenaron los cañones de televisión (fernsehkanone). Su objetivo era obtener primeros planos de los deportistas desde una posición fija y distante. Estas gigantescas cámaras medían 2,20 metros de alto y pesaban 44 kg 😯.
  • Las primeras videollamadas de la historia. Durante las Olimpiadas, se habilitaron cabinas de vídeo-teléfono entre Berlín y Leipzig. En ellas, era posible verse en pantalla mientras se hablaba por teléfono.

La sucursal de la TV nazi en París

La ocupación alemana de Francia (1940-1944) trajo consigo la expansión de la infraestructura televisiva del III Reich. El canal galo recibió el nombre de Fernsehsender Paris (Televisión París) y se convirtió en una de las estaciones más avanzadas de su época. Estuvo operativa desde mayo de 1943 hasta mediados de agosto de 1944.

Seis imágenes de camiones de grabación, diagramas técnicos del proceso Zwischenfilm y monitores telefónicos.
Vehículos de grabación en directo y vídeo-teléfono.

El canal de televisión empleaba la potente antena de la Torre Eiffel como transmisor. Se distribuyeron alrededor de 300 receptores fabricados en Alemania para captar su señal; la mayor parte de ellos estaba destinado a los hospitales de campaña de la capital francesa, con el fin de brindar distracción a los soldados alemanes heridos.

Como curiosidad, Kurt Hintzmann, el director de la emisora, contrató a judíos y miembros de la Resistencia francesa. Lo hizo deliberadamente, a pesar de ser miembro del NSDAP, para salvarlos de la deportación.

Al retirarse de París en 1944, los ingenieros alemanes habían recibido órdenes de destruir completamente los equipos. Como se negaron a ello, legaron una infraestructura prácticamente intacta a la administración francesa de posguerra.

«Con esto concluye el programa de televisión de hoy de la Dirección de Radiodifusión del Reich. ¿Les ha gustado? Si es así, por favor, cuéntenlo a sus conocidos. Si no les ha gustado, por favor, háganoslo saber. Escriban al Departamento de Televisión de la Dirección de Radiodifusión del Reich, Berlín, Casa de la Radiodifusión. Para finalizar la velada: música de marcha. ¡Hasta la próxima! ¡Heil Hitler!” Ursula Patzschke-Beutel (primera locutora del fernsehsender Paul Nipkow).


Conclusión

Aunque solo sea una curiosidad histórica, el fernsehsender Paul Nipkow pone de manifiesto el gusto de la propaganda por adentrarse en los formatos más novedosos. Un buen ejemplo de ello lo tenemos actualmente con la slopaganda. ¿Habrá algún resquicio de nuestras vidas en el que la inteligencia artificial no meta la cuchara?

El canal Paul Nipkow dice mucho de la ambición y el vanguardismo propios de la propaganda nazi. Eso sí, más allá de ser una novedad tecnológica de la que presumir, tuvo muy poco peso dentro del complejo aparato propagandístico del III Reich. Su papel persuasivo fue, en definitiva, más anecdótico que real.

Si sientes curiosidad por saber cómo eran estas emisiones, aquí puedes ver más de 40 minutos del fernsehsender Paul Nipkow con tus propios ojos. 

Banner de Todo Propaganda sobre fondo de ladrillo negro, con flechas que dicen Comenta, Comparte, Puntúa y el póster del Tío Sam.
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