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Los principios de Goebbels: La guía definitiva

4 de abril de 2026
Fotografía de Joseph Goebbels (1919)
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3.161 palabras
13–20 minutos

Puedes estar seguro de que los principios de Goebbels no son una rémora del pasado. De hecho, están más vivos que nunca. En este post descubrirás qué son, cuántos hay y por qué siguen siendo efectivos.

Marketing, psicología, historia, reflexiones personales… raro es el blog que no incluye un post sobre los principios de la propaganda de Goebbels. ¿Cómo no hablar de ellos en una bitácora dedicada a la propaganda?

¿Qué son los principios de Goebbels?

Los principios de Goebbels son un conjunto de técnicas y estrategias comunicativas específicamente diseñadas para influir y controlar a la opinión pública. Sus objetivos son consolidar el poder y eliminar cualquier signo de disidencia.

Conviene aclarar que, pese a su nombre, estos principios de la propaganda no fueron sistematizados expresamente por Joseph Goebbels. Es más cuanto estas listas vieron la luz, el Reichminister llevaba 5 años muero. El jerarca nazi era, de hecho, contrario a formular construcciones teóricas sobre su oficio. En realidad, estos fundamentos son fruto del trabajo académico que analizó sus discursos y prácticas a posteriori.

¿Cuántos principios de la propaganda hay?

Además de su autoría, otro de los temas que más confusión generan los principios de la propaganda de Goebbels es el de su cantidad. Verdaderamente, no existe una única lista de estas directrices. Lo cierto es que hay dos: la de Doob (19) y la de Jean-Marie Domenach (11).

Doob, Goebbels y Domenach: piezas clave sobre las que se asientan los principios de Goebbels
De izquierda a derecha: Dr. Leonard W. Doob (1909-2000), Psicólogo de la Universidad de Yale / Dr. Joseph Paul Goebbels (1897-1945), Ministro de Propaganda e Instrucción Pública del III Reich / Jean-Marie Domenach (1922-1997), Escritor francés.
Criterio de comparaciónLeonard W. Doob Jean-Marie Domenach
Número de principios1911
Obra donde se formulanGoebbels’ Principles of Propaganda revista Public Opinion Quarterly (1950)La propagande politique (1950)
Fuente primariaDiarios de Goebbels (1942-1943)Discursos y prácticas de Goebbels
NaturalezaTécnica, operativa y administrativaPsicológica, retórica y emocional
ObjetivoCómo gestionar el aparato propagandísticoCómo persuadir y controlar a las masas
CarácterDescriptivo-CientíficoPrescriptivo-Pragmático
DifusiónAcadémicaGeneralista

La sistematización realizada por Domenach es la que ha alcanzado mayor popularidad en el mundo hispanohablante. Gran parte de su éxito se debe a la difusión que le dio el publicista español Marçal Moliné en su artículo Con Goebbels, contra el PSOE (2003). Tanto es así que muchos creen que los principios de Goebbels son solo 11.

Estos son los 19 principios de Goebbels según Doob 

La de Doob está considerada como la sistematización más rigurosa y científica de los principios de la propaganda de Goebbels. Este psicólogo estadounidense retrata al ministro alemán, no como un teórico, sino como un gestor de crisis capaz de ajustar sus tácticas a un contexto cambiante. Su trabajo nos da las claves para entender la propaganda como función gubernamental total.

Loros mecánicos sobre rascacielos representando la repetición de mensajes en propaganda.
Limitar la propaganda a pocas ideas repetidas incansablemente permite cincelar el mensaje en la opinión pública, haciéndolos difíciles de olvidar. Tanto Doob como Domenach lo recogen como uno de los principios de la propaganda de Goebbels.

Cómo se gestiona la propaganda a nivel administrativo

  • La acción propagandística debe ser planificada y ejecutada por una única autoridad. La centralización garantiza mensajes coherentes y evita las contradicciones. El Ministerio de Ilustración Pública y Propaganda aglutinó todos los medios de comunicación y las artes bajo el mando exclusivo de Goebbels. [Principio 2].
  • Acceso a la inteligencia: los propagandistas deben conocer los acontecimientos y la opinión pública antes de elaborar sus mensajes. ¿Sabías que Goebbels revisaba las cartas de los soldados para pulsar cuál era el ánimo real del frente? [Principio 1].
  • Cuando se planifica una acción del tipo que sea, debe tenerse en cuenta sus consecuencias propagandísticas. Antes de hacer algo, hay que prever cómo será percibido y narrado. Todas las decisiones que se tomaban en el III Reich, ya fueran económicas, sociales o militares, consideraban su impacto mediático. [Principio 3].

Cómo convencer y ser recordado

  • La propaganda necesita alimentarse de datos reales para ser creíble. En consecuencia, los propagandistas necesitan acceder a información operacional desclasificada para elaborar sus mensajes. Por ejemplo, se emplearon datos técnicos reales sobre las cohetes V1 y V2 para alimentar el mito de las Wunderwaffe. [Principio 5].
  • La repetición es esencial para que el mensaje propagandístico cale en la audiencia, pero no hay que pasarse. Si se repite demasiado, acaba generando hastío y rechazo. [Principio 14].
  • La propaganda debe etiquetar eventos y personas con frases o eslóganes distintivos. Estos deben ser simples, memorables y conectar con emociones preexistentes. Hay que evitar que sean susceptibles de volverse contra el propio emisor. Ejemplos de ellos serían eslóganes como “Ein volk, ein Reich ein Führer” y etiquetas como «judeo-bolchevismo» [Principio 15].

Qué decir y qué no según los principios de Goebbels

  • Que la propaganda use información verdadera o falsa sólo dependerá de la credibilidad y eficacia del mensaje. Se dice en cada momento lo que resulte más creíble o útil, ya sea verdad o mentira. [Principio 7].
  • La propaganda negra debe usarse en lugar de la blanca cuando esta última resulta menos creíble. Recuerda que ya expliqué ambos conceptos en el post dedicado a los tipos de propaganda [Principio 11].
  • La censura no es ciega ni automática. Solo se censuran aquellos mensajes que dañan la credibilidad propia, revelan información útil al enemigo o provocan efectos indeseados en el frente interno. [Principio 9].
Mano gigante cubriendo a personas con una campana de cristal, principio de silenciamiento.
Tan importante como promover los mensajes favorables es silenciar las críticas.

Quién, cuándo y cómo ejecuta la propaganda

  • La propaganda puede ser facilitada por líderes con prestigio. Los mensajes ganan fuerza cuando son respaldados o pronunciados por alguien que cuenta con el respeto y la admiración del público. ¡Es el sesgo de autoridad en acción! [Principio 12].
  • El timing es crucial para la propaganda, así que debe programarse cuidadosamente. Conviene que los mensajes lleguen a la audiencia antes que los del enemigo para controlar la narrativa desde el primer momento. Si se lanzan demasiado pronto o demasiado tarde, pierden su efecto. Las “filtraciones” de noticias antes de un debate o votación están, en realidad, calculadas al milímetro [Principio 13].
  • La propaganda debe despertar el interés de la audiencia y transmitirse a través de un medio que llame la atención. Ha de cuidarse el fondo y la forma del mensaje para que este sea percibido. El ministerio de Goebbels sentía predilección por los medios de comunicación más novedosos, como la radio o el cine. [Principio 6].

«La fuerza de una buena programación radiofónica consiste en la correcta mezcla de entretenimiento, diversión, instrucción, educación y política». Discurso radiofónico de Joseph Goebbels (1933). [En relación con el principio 6 de Doob]

Cómo gestionar la moral del frente interno con los principios de Goebbels 

  • La propaganda dirigida al frente interno debe prevenir la creación de falsas esperanzas que puedan ser destruidas por eventos futuros. La credibilidad se pierde cuando se prometen victorias que no se materializan. Hay que ser cauto con las promesas. [Principio 16].
  • Los mensajes propagandísticos deben crear un nivel óptimo de ansiedad en la población. El miedo se dosificará en su justa medida: un poco genera obediencia, pero demasiado paraliza. [Principio 17].
  • La propaganda debe reducir el impacto de la frustración. Si no se ofrecen explicaciones y consuelo, el malestar de la población se volverá contra el propio régimen. [Principio 18].
  • La propaganda debe facilitar el desplazamiento de la agresión, dando objetivos específicos para odiar. No se trata de eliminar las emociones negativas de la audiencia, sino de redirigirlas hacia un chivo expiatorio. [Principio 19].
Artistas de fuego ante una ciudad en llamas.
Mantener a la población distraída con todo tipo de entretenimientos es crucial para que los principios de la propaganda funcionen a pleno rendimiento.

Los principios de Goebbels frente al adversario

  • La propaganda debe afectar tanto a la política como a las acciones del enemigo. Los mensajes propagandísticos no solo se dirigen a la propia población, sino también al adversario. Así, el incidente Gleiwitz (1939) se usó con la vista puesta tanto en la población alemana como en las potencias occidentales. [Principio 4].
  • Que la propaganda enemiga sea ignorada o refutada dependerá de su propósito, contenido y efectividad. Lo que dice el adversario no siempre merece respuesta, porque responder podría visibilizar su mensaje. Goebbels solía ignorar las complejas críticas intelectuales difundidas por la BBC, pero respondía con furia a los ataques soviéticos que apelaban a la clase obrera. [Principio 8].
  • El material de la propaganda enemiga puede utilizarse cuando convenga. Reutilizar mensajes propagandísticos del adversario (p.ej: reinterpretándolos o descontextualizándolos) puede debilitar su posición. Goebbels solía citar declaraciones de líderes aliados que pudieran interpretarse como contradictorias o arrogantes para demostrar su «hipocresía». [Principio 10].
Pintores decorando un misil con flores, metáfora de la manipulación del lenguaje.
La propaganda debe saber cuánto miedo administrar a la población y en qué momento. Causar demasiada ansiedad o hacerlo en un momento inoportuno desencadenaría consecuencias catastróficas.

Los 11 principios de Goebbels según Domenach 

La síntesis de Domenach es más de andar por casa que la de Doob. Además de su mayor brevedad, el análisis realizado por este escritor francés destaca por ser muy comprensible y versátil. No por nada, estos principios de Goebbels le sirven a cualquiera que desee crear contenidos persuasivos. 

Simplificación y enemigo único

«Reducir toda la complejidad a una sola idea o símbolo e individualizar al adversario en un único enemigo».

Este principio se aplica siempre que se reducen tanto el número como la complejidad de las ideas. Del mismo modo, podemos encontrarlo en el señalamiento y homogeneización de los adversarios (p.ej: «la casta» o «los inmigrantes»). No hay lugar para dudas ni matices. Al establecer un único adversario, este resulta más fácil de identificar y de odiar.

Este es uno de los principios de Goebbels más utilizados por el populismo. Así, Donald Trump responsabiliza a los inmigrantes indocumentados del paro y el crimen; por su parte, Hugo Chávez y Nicolás Maduro señalan sistemáticamente a Estados Unidos (“el Imperio”) como el único causante de sus crisis económicas y sociales.

Ilustración del principio de simplificación de Goebbels con una multitud señalando a un solo individuo.
Concentrar toda la negatividad en un único enemigo ayuda a simplificar el mensaje propagandístico.

Método de contagio

«Agrupar a todos los adversarios en una sola categoría, de modo que cualquier oposición se perciba como parte del mismo enemigo».

Cuando todos los oponentes se meten en una sola categoría se facilita su denominación. En este punto, son muchos los términos utilizados para etiquetar peyorativamente a todo aquel que disienten («zurdos», «charos», «fascistas», «indepes», «élites», etc.). Da igual si, en realidad, pertenecen a grupos distintos, lo importante es presentarlos como un bloqueo único.

Esta homogeneización artificial resulta reforzada por la difusión de estereotipos negativos sobre todo el conjunto. Al integrarlos en un grupo único, los enemigos se “contagian” entre sí de su supuesta maldad. Es bien sabido que la propaganda nazi presentaba a comunistas, masones y judíos como ramas de una conspiración común, obviando sus diferencias reales.

Transposición

«Cargar sobre el adversario los propios errores o defectos, respondiendo al ataque con otro ataque»

Si algo sale mal, siempre será por culpa del adversario. Es una táctica muy útil para evadir la propia responsabilidad. En los debates políticos estamos muy acostumbrados a escuchar el argumento de «y tú más» como toda defensa. Por ejemplo, el comunismo acusaba a las democracias de ser «dictaduras del capital» al mismo tiempo que suprimía libertades civiles. 

Metáfora visual de la deshumanización de Goebbels: un pintor retratando a una mujer como un monstruo.
Convertir al adversario en un monstruo desprovisto de humanidad facilita el rechazo social y justifica la adopción de acciones en su contra.

Exageración y desfiguración

«Convertir cualquier anécdota, por pequeña que sea, en una amenaza grave».

 La población tiende a aceptar medidas excepcionales cuando se siente amenazada. Es por ello que se hiperboliza cualquier trivialidad para justificar tales acciones. No hay nada como magnificar un incidente aislado para azuzar el miedo y que la gente soporte la represión. 

Vulgarización

«Adaptar el mensaje al nivel intelectual más bajo del público objetivo».

Goebbels afirmaba: «Cuanto más grande sea la masa a convencer, más pequeño ha de ser el esfuerzo mental a realizar. La capacidad receptiva de las masas es limitada y su comprensión escasa; además, tienen gran facilidad para olvidar». Algo muy parecido sostenía Gustav Le Bon en su libro La psicología de las masas (1895).

La propaganda debe ser popular, de tal modo que pueda entenderla el más torpe de quienes integran su audiencia. Su comprensión nunca puede requerir demasiado esfuerzo mental. Es por ello que los propagandistas, lejos de manejar ideas abstractas, apelan a los sentimientos de la audiencia.

Cuanto más simple sea un mensaje, a más gente llegará. No es casualidad que los eslóganes políticos sean extremadamente breves y fáciles de entender. Ahí tenemos el “Yes We Can” de Obama o el «Make America Great Again» de Trump. ¡Incluso un niño de 3 años podría entenderlos y memorizarlos! 

Calle urbana saturada de carteles de propaganda política bajo un filtro rojo
Si una mentira se repite lo suficiente, acaba convirtiéndose en verdad para la masa.

Orquestación: entre los principios de Goebbels más efectivos

«Repetir incansablemente un número reducido de ideas, presentándolas desde diferentes perspectivas, pero convergiendo siempre en el mismo concepto. Sin fisuras ni dudas».

Al igual que cuando estudiamos, reiterar la información ayuda a que esta quede grabada en nuestra mente. Ahora bien, dichas repeticiones no pueden ser idénticas so pena de acabar hartándonos. A tal fin, el Ministerio de Propaganda coordinaba prensa, radio y cine para que los ciudadanos recibieran el mismo «tema del día».

El independentismo catalán repitió hasta la saciedad el lema Espanya ens roba” (España nos roba). No presentaba pruebas: sólo reiteraba dicha idea para que fuera calando en la sociedad. Medios afines, tertulias y redes sociales se hicieron eco de ella hasta que se instaló como algo de sentido común.

Renovación

«Emitir constantemente informaciones y argumentos nuevos a un ritmo tal que, cuando el adversario responda, el público ya esté interesado en otra cosa».

El nazismo lanzaba acusaciones contra diferentes grupos o países a tal velocidad que los desmentidos siempre llegaban tarde al público. Era muy difícil seguirles el ritmo.

Este es uno de los principios de la propaganda de Goebbels que más vemos en las redes sociales. En particular es el favorito de la estrategia gish gallop o “ametralladora de falacias”. Si publicamos 5 bulos al día en Twitter (X), los periodistas lo tendrán muy difícil para desmentirlos a tiempo.

Caricatura de un hombre abrumado por el exceso de información y noticias.
La digitalización favorece enormemente el principio de renovación, tal y como demuestra la proliferación de fake news.

Verosimilitud: Uno de los principios de Goebbels más sofisticados

«Construir argumentos a partir de fuentes diversas, mediante globos sonda o informaciones fragmentarias».

Conviene que toda mentira tenga algo de verdad. La propaganda nazi solía utilizar declaraciones reales de políticos extranjeros debidamente descontextualizadas para “demostrar” sus intenciones de destruir a Alemania.

Tanto las fake news como las teorías conspirativas suelen buscar apoyo en fuentes aparentemente objetivas. Que una afirmación esté avalada por un estudio universitario o un experto siempre da apariencia de veracidad.

Silenciación 

«Acallar las cuestiones sobre las que no se tienen argumentos y disimular las noticias que favorecen al adversario, contraprogramando con la ayuda de medios afines».

Goebbels era un maestro en el manejo de los tiempos. Reservaban noticias impactantes para difundirlas cuando el adversario alcanzaba algún logro. De este modo, lograba eclipsarlo a nivel mediático.

Cuba, Venezuela, Argentina… este es uno de esos principios de Goebbels que no pueden faltar en ningún régimen autoritario. Es más, lo de censurar medios de comunicación independientes y acallar a la oposición figura en el manual de todo dictador.

Transfusión

«Aprovechar mitos, prejuicios y odios tradicionales de la sociedad para reforzar la propaganda. La propaganda opera siempre a partir de un sustrato preexistente».

Conectar el pasado con el presente suele proporcionar excelentes réditos propagandísticos. No por nada, es mucho más fácil avivar un fuego ya existente que crearlo desde cero. 

El antisemitismo estaba asentado en Alemania desde tiempos medievales: el nazismo solo lo aprovechó. Otro tanto sucede con los regímenes populistas y la exaltación de los mitos nacionales, como Simón Bolívar en Venezuela o Evita en Argentina.

Multitud infinita de figuras idénticas con los brazos en alto, unanimidad propaganda
Convencer a la gente de que «todo el mundo piensa así» fuerza la conformidad social.

Unanimidad

«Hacer creer que las ideas que se difunden gozan del consenso de toda la población, de modo que quien las adopte sienta que sintoniza con la opinión general».

Las grandes concentraciones de Núremberg hacían que cada individuo se perdiera en la masa, sintiéndose parte de un todo unido bajo la esvástica.

Este es otro de los principios de la propaganda de Goebbels que más vemos en la era digital. Se da cuando las granjas de bots implantan tendencias en redes sociales, dando una imagen ficticia de que la mayoría opina lo mismo. Esa unanimidad artificial hará que muchos de los que opinan diferente guarden silencio por miedo al rechazo. Es el efecto bandwagon trasladado al S. XXI.

 ¿Siguen funcionando los principios de Goebbels?

Desde luego, sería ingenuo creer que los principios de Goebbels dejaron de usarse en 1945. No en vano, estas máximas de la propaganda están muy presentes en la actualidad. De ellos sacan tajada desde los formatos propagandísticos tradicionales (p.ej: mítines) hasta los más modernos (p.ej: slopaganda). 

La repetición de slogans, la creación de enemigos únicos, la exageración de anécdotas… los principios de la propaganda están por todas partes. Su eficacia ha sido aprovechada por todo tipo de partidos y movimientos políticos, ya sean moderados o extremistas, de izquierdas o de derechas. Lógicamente, si se sigue recurriendo a ellos es porque no han perdido ni un ápice de su eficacia.

Infografía sobre los 19 principios de Goebbels sistematizados por Doob
Infografía sobre los 19 principios de Goebbels sistematizados por Doob
Infografía sobre los 11 principios de Goebbels sistematizados por Domenach
Infografía sobre los 11 principios de Goebbels sistematizados por Domenach

¿Cómo operan los principios de Goebbels?

El éxito de los principios de Goebbels radica en atacar directamente nuestras emociones primarias (la amígdala), esquivando el pensamiento crítico (el córtex prefrontal). Por ejemplo, el principio de enemigo único apela al miedo y el de transfusión al sentido de pertenencia. En este punto, su funcionamiento recuerda mucho al de las falacias lógicas

Nuestro cerebro recurre continuamente a sesgos cognitivos para procesar la realidad. Directrices como las de transfusión y método de contagio le ofrecen soluciones sencillas, ahorrándole el esfuerzo de analizar problemas complejos. Es por ello que estos principios de la propaganda de Goebbels resuenan tanto en cualquiera de nosotros.

La psicología moderna confirma que larepetición constante es tremendamente efectiva a la hora de convencer a alguien de algo. Solemos percibir como cierta aquella información a la que nos vemos expuestos constantemente (efecto de verdad ilusoria). Por supuesto, dicha reiteración debe producirse desde diferentes ángulos y a través de múltiples fuentes para no cansar a la audiencia.


Esto es todo lo que tenía que contarte sobre los principios de Goebbels. Al final, me ha quedado un post bastante completito. ¿Conoces tú algunos otros ejemplos modernos en los que también se hayan aplicado estas estrategias propagandísticas?

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