
Mohamed Said al-Sahaf, más conocido en estas latitudes como Baghdad Bob o Comical Ali, es un caso único dentro de la propaganda. Este ministro iraquí no logró convencer a nadie con sus enfáticas declaraciones, pero se hizo un hueco como fenómeno mediático. Algo es algo.
Ficha de Mohamed Said al-Sahaf
| Nombre | Mohamed Said al-Sahaf / Muhammad Saeed al‑Sahhaf (محمد سعيد الصحاف) |
| Fecha y lugar de nacimiento | 30 de julio de 1940, Hilla (Babilonia), Reino de Irak |
| Formación | Licenciatura en Periodismo y Maestría en Literatura Inglesa por la Universidad de Baghdad |
| Trabajos desempeñados | Profesor de inglés. Director de la Agencia de Radiodifusión y TV de Baghdad (1968–1974). Embajador en India (1974), Nepal y Myanmar. Embajador ante la ONU (1977). Ministro de Asuntos Exteriores (1992–2001). Ministro de Información (2001–2003). Asesor político y comentarista para la cadena televisiva Abu Dhabi TV (desde 2004). |
| Obras publicadas | Muzakkirat (Memorias personales, manuscrito finalizado en 2007, archivado e inédito). Al-Sahhaf wa Asrar Suqut Baghdad (الصحاف وأسرار سقوط بغداد) compilación de comunicados y discursos editoriales oficiales (Beirut, 2003). |
«No hay infieles estadounidenses en Baghdad. ¡Nunca!» Conferencia de prensa en el Hotel Palestine, abril de 2003.
Breve biografía de Mohamed Said al-Sahaf
Mohamed Said al-Sahaf nació en una familia chiíta de clase media-baja. Esta rama, mayoritaria en Irak, siempre fue marginada por la élite sunita que, más tarde, controlaría el Partido Baaz.

Al-Sahhaf se inclinó inicialmente por la docencia. Su objetivo, tras finalizar la universidad, era ejercer como profesor de inglés. Sin embargo, la agitación política que vivía su país en la década de los 60 le hizo cambiar de planes. En 1963, se afilió al Partido Baaz, un movimiento de corte socialista, secular y nacionalista, que se alzó con el poder en 1968.
El futuro Baghdad Bob se implicó activamente para consolidar el control narrativo estatal. Su formación, dotes oratorias y lealtad al régimen le valieron una próspera carrera mediática.
A partir de 1974, desarrolló una larga trayectoria diplomática. En 1992, tras la Guerra del Golfo, se le designó como Ministro de Asuntos Exteriores, puesto en el que estuvo hasta abril de 2001. A partir de entonces y hasta 2003 se le puso al frente del Ministerio de Información.
Como Ministro de Información, a Mohamed Said al-Sahaf le tocó ser el vocero oficial del régimen iraquí cuando Estados Unidos invadió el país en 2003. Fue entonces cuando se hizo mundialmente famoso por sus míticas ruedas de prensa.
Fue detenido en junio de 2003 por las tropas norteamericanas. Tras interrogarle, lo dejaron en libertad sin cargos. Al poco tiempo, se trasladó con su familia a Abu Dabi (Emiratos Árabes Unidos). Allí mantuvo un perfil muy discreto, concediendo alguna entrevista en televisión.

¿Cómo era la personalidad de Mohamed Said al-Sahaf?
El perfil psicológico de Mohamed Said al-Sahaf delata una marcada dualidad. Por un lado, tenemos al refinado intelectual y cariñoso padre de familia. Por otro, está el jefe colérico y autoritario que no dudaba en castigar a su subordinados. Este contraste se volvió aún más llamativo en tiempos de guerra.
La férrea lealtad hacia Sadam Husein es clave para entender la personalidad de al-Sahaf. Hemos de tener en cuenta que él, a diferencia de los otros ministros iraquíes, no pertenecía a la élite suní de Tikrit. En consecuencia, debía compensar ese “defecto de fábrica” con obediencia ciega y entusiasta. Su devoción (o ambición) era tan grande que denunció a su cuñado a las autoridades por oponerse al Partido Baaz.
Comical Ali cambió radicalmente su actitud tras abandonar su cargo de Ministro de Información. Su estilo teatral y vehemente dio paso a una actitud mucho más contenida y silenciosa. Siempre se vio a sí mismo como un funcionario obediente que conocía el terreno que pisaba. No olvidemos que, en el régimen de Sadam, la más mínima vacilación se castigaba con la muerte.
«Mataremos a todos, a la mayoría de ellos». Declaraciones recogidas por la prensa internacional, marzo de 2003.

¿Cuáles fueron los apodos de Mohamed Said al-Sahaf?
Sudel-Ede, Lord Haw-Haw, Axis Sally…. en el mundillo de la propaganda es harto frecuente referirse a los propagandistas con motes para menoscabar su credibilidad. En el caso de Mohamed Said al-Sahaf, sus apodos llegaron a ser, incluso, más conocidos que su propio nombre. Las connotaciones cómicas y surrealistas que siempre caracterizaron a sus intervenciones tienen mucho que ver en ello.
- Baghdad Bob («Bob de Baghdad»): este alias, acuñado en los medios estadounidenses, sigue la tradición de mezclar sátira con ubicación geográfica (Tokyo Rose, Hanoi Hannah, Seoul City Sue, etc.).
- Comical Ali («Alí el Cómico»): popularizado por los medios británicos, este apodo hace un juego de palabras con Chemical Ali (alias del exministro de defensa iraquí Ali Hassan al-Majid). Fue el mote que alcanzó mayor difusión internacional, teniendo variantes en alemán (Lügen‑Ali) e italiano (Alì il Comic).
Baghdad Bob y Comical Ali fueron, de lejos, sus apodos más difundidos, pero no los únicos. Durante la guerra, también se le llamó el Ministro de la Desinformación y el El Optimista de Sadam.
¿Cómo fue la propaganda de Baghdad Bob?
Si bien estuvo lejos de ser el mejor, Mohamed Said al-Sahaf fue relevante en el campo de la comunicación política. Es más, sus pintorescas ruedas de prensa se siguen estudiando como el perfecto ejemplo de lo que no hay que hacer cuando pretendes convencer a las masas.

Negación absoluta de una realidad visible
Lo más característico de Baghdad Bob era negar la mayor con total rotundidad. Este portavoz bélico minimizaba sin pudor los avances enemigos, describía victorias inexistentes y negaba derrotas. El problema es que estas declaraciones, muchas veces a campo abierto, no encajaban con las imágenes que se veían a sus espaldas.
«Los hemos expulsado de toda la zona del aeropuerto… los combatientes iraquíes les darán una lección de la que no se recuperarán». Rueda de prensa, 5 de abril de 2003.
La obvia paradoja entre sus palabras y los hechos alcanzó su punto máximo durante sus declaraciones en el Hotel Palestine. Mientras negaba la entrada de las tropas norteamericanas, podía oírse el ruido de los tanques de fondo, dando un punto tragicómico a la rueda de prensa. Aquellas mentiras tan obvias chocaban frontalmente con el medio televisivo (algo similar a lo sucedido con Der Swartze Kanal).
Algunos observadores sugieren que su peculiar estilo comunicativo denotaba algo más que lealtad y disciplina de partido. Pese a sus obvias mentiras, Comical Ali no era ni un tonto ni un loco ni un cínico. De alguna manera, él (y muchos de sus compatriotas) creía en sus propias palabras. Al fin y al cabo, se trataba de personas que vivían inmersas en la burbuja informativa de un Estado totalitario.

Hipérbole y lenguaje incendiario
«Villanos de pacotilla», «racistas» , «mercenarios»… Baghdad Bob era prolijo en insultos, amenazas y ataques ad hominem. Sin embargo estos eran tan exagerados e irreales que no lograron amedrentar a sus enemigos. Eso sí, en cierta medida, sirvieron para exhibir la furia de un pueblo que veía cómo su país estaba siendo invadido por tropas extranjeras.
«Son una banda de bastardos criminales internacionales, bastardos chupadores de sangre, imperialistas ignorantes, perdedores y tontos». Rueda de prensa transmitida por CNN, abril de 2003.
Como curiosidad, dentro de su arsenal de descalificaciones, revitalizó el uso del arcaísmo “ulūj” (علوج). Este grave insulto proviene de la literatura árabe medieval y se traduce como «insectos chupadores de sangre» o «infieles bárbaros sin honor». Su elección no era casual, ya que se empleaba en alusión a los invasores extranjeros.
Sus declaraciones, movidas más por la emotividad que por los hechos, tendían hacia lo desmesurado y teatral. Estas hipérboles, unidas al efecto devastador de las imágenes de fondo, le arrebataron la poca credibilidad que le quedaba. Ese afán de mentir tan evidente es lo que lo acabó convirtiendo blanco de todas las burlas.
Paralelismo histórico
No todas las estrategias persuasivas desplegadas por Mohamed Said al-Sahaf fueron burdas y obvias. Uno de sus argumentos más sofisticados consistió en comparar a las tropas invasoras con el Imperio Romano. En concreto, describía cómo los soldados romanos robaban a los civiles por las noches para, luego, ofrecerles protección durante el día.

Este hábil paralelismo histórico buscaba sugerir que el verdadero objetivo de la guerra era adueñarse del petróleo iraquí. La causa humanitaria de derrocar a Sadam Huseín no sería más que un pretexto para encubrir tales fines de enriquecimiento.
5 Anécdotas sobre Comical Ali
Baghdad Bob o Comical Ali: todo un género propagandístico
Nadie puede negar que Mohamed Said al-Sahaf entró en la historia de la propaganda, aunque lo hizo por la puerta de atrás. Desde luego, no resultó convincente, pero, al menos, fue lo bastante célebre como para convertir su nombre en una categoría comunicativa.
Han pasado más de 20 años desde que al-Sahaf vivió su momento de gloria mediática. Incluso a día de hoy, su nombre y sus apodos se siguen utilizando para designar a aquellos líderes y portavoces que se empeñan en negar las realidades más evidentes. Esto se ve, sobre todo, en el mundo anglosajón.
Algunos de los personajes que han tenido el dudoso honor de ser designados como Baghdad Bob o Comical Ali son:
- Julia Gillard (Primera Ministra de Australia) en 2011.
- Jacob Zuma (Presidente de Sudáfrica) en 2012.
- Jackie Trad ( tesorera del estado australiano) en 2020.
- Sean Spicer y Kayleigh McEnany (secretarios de prensa de Donald Trump) en 2017 y 2020 respectivamente.
- Karine Jean-Pierre (portavoz de la administración Biden) en 2022-2025.
- Ígor Konashénkov (portavoz oficial del Ministerio de Defensa de la Federación Rusa) en 2022-2026.

«Sus infieles se están suicidando por centenares a las puertas de Baghdad. No crean a esos mentirosos». Rueda de prensa oficial, principios de abril de 2003.
Un propagandista con muchos fans
Hay que reconocer que, como propagandista, Baghdad Bob logró una proeza al alcance de muy pocos. A pesar de ser el portavoz oficial de un dictador sanguinario, este ex-diplomático se ganó la simpatía de sus enemigos. Incluso George W. Bush le dijo a NBC News que pensaba que al-Sahaf era «genial».
Durante la etapa de máxima exposición mediática de Mohamed Said al-Sahaf, se creó un sitio web en su honor: WeLoveTheIraqiInformationMinister.com La página, hoy extinta, contenía fragmentos de audio con sus declaraciones y fotomontajes que lo situaban en la Estrella de la Muerte y en Waterloo. Sus creadores aseguraban recibir 4.000 visitas por segundo 🤔.
La célebre comparecencia de Baghdad Bob en el Hotel Palestina sirvió para crear centenares de memes. En general los subtítulos de los mismos se emplean para disputar hechos conocidos e ideas comúnmente aceptadas.
La popularidad alcanzada por Mohamed Said al-Sahaf lo convirtió en un verdadero icono pop. El merchandising dio buena cuenta de su fama creando camisetas, tazas y muñecos parlantes a su imagen y semejanza. ¡Hasta se vendió un DVD sobre él en Reino Unido: el documental humorístico Comical Ali!

«¿Fuentes? Fuentes auténticas… muchas fuentes auténticas». Declaraciones tras la guerra ante los oficiales de interrogatorio aliados, junio de 2003.
El hijo médico de Mohamed Said al-Sahaf
Uno de los hijos varones de Baghdad Bob estaba trabajando como médico residente en el Hospital Beaumont de Dublín (Irlanda). Se trata del doctor Osama al-Sahaf, especialista en cirugía, que había estudiado Medicina en Jordania y realizado sus prácticas en Baghdad.
Cuando el ministro de Información iraquí saltó a la fama internacional, la prensa británica confrontó a su hijo. El joven doctor defendió a su padre sin ambages. De hecho, se refirió a él como un hombre cálido y amigable que simplemente ejercía sus funciones como funcionario profesional. Con todo, Osama al-Sahaf no se libró de que sus compañeros de trabajo, a partir de entonces, lo apodaran «Surgical Ali» (Alí el Cirujano).
Su metamorfosis en Al-Arabiya
Baghdad Bob reapareció en una entrevista exclusiva a la cadena de noticias Al-Arabiya. Esta tuvo lugar el 26 de junio de 2003 y se rumorea que cobró 200.0000 dólares por concederla.
La imagen de Mohamed Said al-Sahaf en esta aparición mediática distaba radicalmente de las que protagonizó como portavoz de Sadam. Ya no quedaba nada de aquel militar dicharachero y fanfarrón. Vestido de civil, canoso y demacrado, se mostró muy dócil y parco en palabras. No en vano, la mayoría de sus respuestas fueron monosilábicas.
Merece la pena destacar que ni criticó a su antiguo jefe ni especuló sobre las causas que llevaron al colapso del régimen. Asimismo, se autodefinió como «un profesional que hacía su trabajo».
«La información era correcta, pero las interpretaciones no lo eran. Cumplí con mi deber hasta el último minuto.» — Entrevista posterior a la guerra, defendiendo su actuación.
Las muertes de Mohamed Said al-Sahaf
Los rumores del fallecimiento de Comical Ali se convirtieron en un fenómeno recurrente. Los primeros en matarlo fueron los periódicos iraníes Mardomsalari y Al Wifaq afirmaron que se había ahorcado el 15 de abril de 2003.
Incluso después de finalizar su carrera política, los bulos sobre su muerte no cesaron. En noviembre de 2014, el periódico sueco Expressen difundió el vídeo de una anciano convaleciente en una cama de hospital, afirmando que se trataba de Mohamed Said al-Sahaf. Varios miembros del Partido Baaz lo desmintieron.
La última foto que se le tomó a Mohamed Said al-Sahaf data de 2016. Su último obituario lo publicaron medios árabes el 2 de junio de 2022, pero no fue confirmado. Es probable que siga vivo, aunque su salud es delicada debido a problemas cardiovasculares y Parkinson.
Mohamed Said al-Sahaf estaba en sintonía con el nivel propagandístico de la guerra de Irak. Sus comparecencias fueron toscas e ingenuas, pero el bando contrario no lo hizo mucho mejor. El discurso de Colin Powell sobre las armas de destrucción masiva y la baraja con los iraquíes más buscados revelaron una severa involución en el campo de la comunicación política. Desde el punto de vista persuasivo, quedaron en tablas.
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