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Posverdad: qué es, características, ejemplos y cómo funciona

17 de octubre de 2026
Lobo con piel de oveja dando un discurso en un atril grabado con Truth and Trust ante rebaño de ovejas hipnotizadas.Lobo con piel de oveja dando un discurso en un atril grabado con Truth and Trust ante rebaño de ovejas hipnotizadas.
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Últimamente, la palabra posverdad está por todas partes. ¿Realmente sabes en qué consiste y cuáles son sus implicaciones? Aunque te suene de oídas, quizás este sea un buen momento para profundizar un poco más en ella. Su concepto, características, efectividad y algunos de sus principales ejemplos históricos serán cubiertos por el presente artículo.

¿Qué es la posverdad?

La posverdad es un fenómeno comunicativo en el que la apelación emocional e identitaria pesa más que la realidad en la formación de la opinión pública. Es por ello que también se la conoce como mentira emotiva. Cuando esta prospera, poco importa que la afirmación sea verdadera o falsa, con tal de que genere bienestar o refuerce las creencias preexistentes del receptor.

La primera vez que se usó el término post-verdad fue en inglés. El dramaturgo serbio-estadounidense Steve Tesich acuñó el término en su ensayo publicado en The Nation en 1992. Su desarrollo conceptual vendría de la mano del ensayista Ralph Keyes a través de su libro The Post-Truth Era, publicado en 2004. Eso sí, la popularidad del vocablo se disparó a partir de 2016, a raíz del Brexit y de las elecciones presidenciales estadounidenses.

Dos hombres discutiendo acaloradamente sobre la figura de un número tallado en el suelo, afirmando uno que es un 6 y el otro un 9.
Cuando el contexto y el punto de vista dominan el debate, la percepción individual reemplaza a la realidad objetiva.

A pesar de lo que el prefijo «pos-» parece sugerir, la posverdad no se refiere a un descubrimiento tardío de la verdad. En realidad, significa que los hechos objetivos y la evidencia empírica devienen irrelevantes o, como mucho, secundarios para el emisor y su audiencia. Lo importante es que el argumento me dé la razón y me haga sentir bien, aunque no sea cierto.

El concepto de post-verdad no coincide con lo que comúnmente entendemos por mentira. Aquí no tenemos a un emisor que, conociendo la verdad, trata de ocultarla para engañar al receptor. De lo que se trata es de minimizar lo evidente para imponer una narrativa emocional que satisfaga los prejuicios del público.

¿Es lo mismo posverdad que propaganda?

Si estás familiarizado con el concepto de propaganda, te habrás percatado la semejanza que este guarda con la post-verdad. Al fin y al cabo, ambas buscan influir en las percepciones de la audiencia para orientar su pensamiento y conducta. Más allá de su obvia similitud, existe un debate académico abierto acerca de si uno y otro vocablo son o no sinónimos.

  • Algunos autores como Martín Caparrós los consideran equivalentes. Así, la post-truth no sería más que un nombre nuevo para algo tan viejo como la propaganda.
  • Otros, como Josep Ramoneda, ven la post-verdad como una suerte de mutación adaptativa de la propaganda. Esta postura considera que no cabe hablar de términos idénticos, aunque sí fuertemente interrelacionados.
Maquinaria industrial que inyecta líquido con el texto Fake News Propaganda directamente en la cabeza de personas en fila.
La producción masiva de mensajes sesgados resulta idónea para la difusión de la posverdad.

Quienes ven la mentira emotiva como una evolución de la propaganda destacan cinco factores diferenciales: 

Propaganda tradicionalPosverdad
Estructura de difusiónVertical y centralizadaHorizontal y descentralizada
Relación con la verdadLa oculta o manipulaLa considera irrelevante
Rol de la audienciaPasivoActivo
CanalesAnalógicos Digitales
ObjetivoLograr la adhesión a un proyectoGenerar desconfianza hacia la verdad

Personalmente, creo que esta distinción sólo tiene cabida si partimos de un concepto añejo y parcial de la propaganda. Por un lado, esta lleva siglos evolucionando y no ha sido reemplazada por la post-verdad en la era digital. Por otro, ateniéndonos a su definición en el DRAE, no implica necesariamente la acción de mentir. Desde mi punto de vista, su relación con la post-truth es de género y especie.

Ejemplos de posverdad a lo largo de la historia

Si quieres profundizar en el fenómeno de la posverdad con ejemplos, los tienes a montones. De hecho, estos casos reales demuestran que, aunque el concepto de post-truth es relativamente reciente, no se trata de algo tan novedoso como comúnmente se cree.

Revisionismo histórico en la URSS (década de 1930)

Bajo el estalinismo, las autoridades soviéticas borraron sistemáticamente a figuras caídas en desgracia (como Trotsky) para eliminarlas de la historiografía oficial. De este modo, se reconfiguró la memoria colectiva para hacerla encajar con la narrativa del régimen.

Manos de una persona tapando los ojos de un hombre sentado en penumbra, simbolizando la posverdad y la ceguera mediática.
La manipulación sutil de la información actúa bloqueando la percepción objetiva del entorno.

El final de la Guerra Fría y el media packaging (1985–1992)

Tras las revelaciones sobre el escándalo Irán-Contras y la Primera Guerra del Golfo (1990-1991), el discurso estadounidense sustituyó los hechos reales por un relato simplificado y cinematográfico. La ciudadanía prefería el autoengaño nacionalista antes que confrontar verdades complejas e incómodas. Fue en este contexto cuando surgió formalmente el concepto de post-verdad.

«De una manera muy fundamental, nosotros, como pueblo libre, hemos decidido libremente que queremos vivir en un mundo de posverdad». Steve Tesich.

La invasión de Irak y las armas de destrucción masiva (2003)

Los gobiernos de Estados Unidos y Reino Unido inventaron que el régimen de Sadam Husein poseía armas de destrucción masiva para justificar su intervención militar en Irak. Esta mentira se mantuvo a pesar del desmentido formulado por los inspectores de la OIEA. Tan burda maniobra puso muy bajo el listón propagandístico de la Guerra de Irak.

El autobús Pro-Brexit (2016): el boom de la post-verdad

Esta campaña mostraba en los autobuses que su país enviaba 350 millones de libras semanales a Bruselas, cuantía que podía destinarse a mejorar el sistema de salud pública. Las instituciones oficiales de Estadística desmintieron repetidamente dicha afirmación, pero sus artífices persistieron en su promoción. Aquella mentira fue tremendamente efectiva para movilizar al electorado.

Marioneta de Pinocho en un escenario cruzando la nariz de madera con un político en un atril, ambas narices enredadas con ramas.
Tildar a los medios tradicionales de fake news para desacreditarlos es una de las estrategias más efectivas de la posverdad.

La victoria de Trump y los «Hechos Alternativos» (2017)

Durante la rueda de prensa que tuvo lugar tras la victoria de Donald Trump en 2016, Sean Spicer ofreció cifras infladas sobre el número de asistentes a la toma de posesión presidencial. Las fotografías del evento desmentían tajantemente sus palabras. Posteriormente, la consejera trumpista Kellyanne Conway sostuvo que las falsedades ofrecidas por su compañero no eran tales, sino «hechos alternativos». Post-truth en su máxima expresión

«La verdad no es la verdad.» Rudy Giuliani (2018)

¿Realmente vivimos en la era de la posverdad?

Los ejemplos de posverdad son, en realidad, tan viejos como lo es la propia historia de la propaganda. Sin embargo, cabe preguntarse por qué este término resuena tanto de un tiempo a esta parte. Ciertamente, existen varias razones que sustentan el fortalecimiento de la posverdad en la actualidad

La revolución digital ha sido el caldo de cultivo perfecto para la post-truth. Las fake news tienen hasta un 70% más de probabilidades de viralizarse que las noticias veraces… y las redes sociales están diseñadas para potenciar la interacción, así que priorizan estos contenidos. Para colmo, la digitalización de la información ha quitado mucho poder a los medios tradicionales, permitiendo que cualquiera pueda difundir contenidos sin pasar por filtros de verificación.

La globalización y la propia era digital nos han vuelto particularmente frágiles al aislamiento. Ese sentimiento de pequeñez lleva a poner la pertenencia al grupo por encima de la verdad. En otras palabras, darle la razón a “los nuestros” es el precio que pagamos gustosamente con tal de no sentirnos excluidos.

Silueta de cabeza humana en blanco y negro saturada de iconos de redes sociales, alertas y mensajes en color saliendo de la mente.
La saturación de estímulos digitales fragmenta la atención y dificulta la verificación de los hechos.

Vivimos inmersos en una profunda desconfianza hacia las instituciones tradicionales. No se trata ya de un escepticismo saludable, sino de una crisis corrosiva y deslegitimadora. Esta degradación comenzó a acelerarse en la década de 1970 y obedece a una sucesión de graves escándalos (Watergate, Guerra de Vietnam, Gran Recesión de 2008, Covid-19, etc.). El relativismo moral posmoderno, muy presente en la cultura de masas, vendría a reforzar esta suspicacia generalizada.

5 características de la posverdad

  1. Persistencia ante el desmentido: el rasgo más distintivo de la post-verdad es que el emisor continúa manteniendo su relato incluso tras haberse demostrado su falsedad. Ello nace de una marcada indiferencia o relativización de los hechos veraces.
  2. Primacía de lo emocional e identitario sobre lo fáctico: no se trata de ser objetivos, sino de darle la razón al receptor y hacerle sentir bien.
  3. Ecosistema descentralizado y audiencia activa: prospera en redes horizontales, donde los receptores a menudo actúan como prosumidores que comparten y validan narrativas falsas para afirmar su identidad colectiva.
  4. Amplificación tecnológica: el fenómeno de la post-truth resulta enormemente potenciado por la infoxicación y los algoritmos. Las burbujas de filtro y las cámaras de eco son decisivas a la hora de hacer prosperar estas narrativas.
  5. Confunde los hechos con las opiniones: la verdad pasa a ser lo que se percibe como verdadero. Según Hannah Arendt, esa es una de las condiciones esenciales para el triunfo del totalitarismo.

«En la era de la posverdad, no solo tenemos la verdad y las mentiras, sino una tercera categoría de afirmaciones ambiguas que no son exactamente la verdad pero tampoco llegan a ser una mentira» Ralph Keyes (Autor de La era de la posverdad, 2004).

Hombre susurrando al oído de otro en un bar tradicional inglés mientras comparten cervezas en un ambiente concurrido.
La postverdad se alimenta de la complicidad de un receptor que desprecia la verdad tanto como el emisor.

¿Qué técnicas utiliza la posverdad para convencernos?

  1. Activación emocional: el emisor busca reacciones viscerales inmediatas, por eso inhibe el análisis deliberativo.
  2. Uso de sesgos cognitivos, como el de la disonancia cognitiva y el de confirmación, para seducir a la audiencia aprovechando su pereza mental. Es gracias a estos atajos mentales que consigue generar respuestas emocionales e intuitivas (Sistema 1) antes de que pueda actuar el pensamiento analítico (Sistema 2).
  3. Explotación del sentido identitario: aprovecha la necesidad humana de pertenecer a un colectivo. La aceptación de los hechos pasa a convertirse en una prueba de lealtad hacia la tribu.
  4. Difusión de hechos alternativos: inventa o legitima afirmaciones imposibles de verificar para sostener su narrativa.
  5. Aprovecha la Ley de Brandolini (Principio de Asimetría de la Palabrería): la cantidad de energía y tiempo requerido para desarmar un dato falso es muy superior al coste de fabricarlo y difundirlo.
  6. Microsegmentación de los mensajes: aprovecha hábilmente la infraestructura digital y las burbujas de filtro para aislar a las comunidades de evidencias que les lleven la contraria.
  7. Principio de orquestación: la difusión reiterada y masiva de un mismo enunciado en múltiples plataformas permite activar el sesgo de verdad ilusoria. Si estamos familiarizados con un mensaje, es más probable que lo consideremos cierto.
  8. Gusto por el conspiracionismo: descalifica y cuestiona a los que tradicionalmente se encargan de certificar los hechos (científicos, periodistas, jueces, etc.). Es así como consigue inmunizar su retórica sin necesidad de debatir los hechos.

«La gente de este país ya está harta de los expertos». Michael Gove (2016)

Hombre rompiendo un complejo mecanismo de engranajes con un mazo frente a un reloj de sol y una multitud que aplaude.
La simplificación radical y el rechazo a la complejidad técnica son pilares fundamentales en la construcción de la post-verdad.

¿Cómo de efectiva es la post-verdad?

El poder persuasivo de la posverdad no radica en la coherencia lógica de sus premisas ni en la solidez de sus pruebas. En realidad, esta estrategia basa todo su poder en su capacidad para sintonizar con las preferencias del receptor.

Lo lógico es pensar que la mejor forma de desarmar la post-truth es contraargumentar con hechos demostrados. Sin embargo, esto resulta totalmente contraproducente, porque los grupos polarizados perciben la corrección como un ataque directo a su identidad. Consecuentemente, reaccionan a él reafirmando su convicción con mayor vehemencia. Es decir, mostrarles la realidad, les brinda la oportunidad de demostrar lealtad hacia su tribu.

Es importante destacar que quienes sucumben ante la posverdad no son necesariamente los menos capaces o instruidos. Que alguien sea inteligente y tenga un elevado nivel de educación formal no le inmuniza frente a esta forma de persuasión. Todos tenemos sesgos y deseo de pertenencia. De hecho, los intelectuales suelen construir las justificaciones más sofisticadas cuando se trata de defender los dogmas de su grupo. Jean Paul Sartre y Noan Chomsky son perfectos ejemplos de ello.

El poder de la posverdad y de las fake news es tan grande que en ocasiones llegan a operar como auténticas profecías autocumplidas. De ello es buena muestra el discurso que dio Donald Trump en febrero de 2017 sobre «la noche anterior en Suecia» («Last night in Sweden»). Lo que comenzó siendo una mentira palmaria acabó haciéndose realidad.

Señal de tráfico de dos direcciones con las palabras Posverdad y Verdad en un camino rural rodeado de campos de lavanda.
El dilema entre el análisis riguroso y los relatos emocionales define el fenómeno de la post-verdad en la sociedad actual.

Pros y contras de la post-truth desde un punto de vista persuasivo

Ventajas persuasivas para el emisor

  • Inmediatez: la adhesión que genera es más rápida que la que se conseguiría con argumentos veraces.
  • Eficiencia operativa: como no necesita verificar hechos, resulta más económica de producir que la argumentación racional y verás.
  • Muy resistente frente al desmentido: la refutación, lejos de debilitar el argumento falso, lo fortalece.
  • Escalabilidad digital: cualquier internauta puede convertirse en difusor de este tipo de narrativas, lo que, en la práctica, supone un enorme ejército de propagandistas.

Riesgos y desventajas de la post-verdad

  • Contribuye a erosionar la confianza institucional, lo que, a la larga, crea entornos ingobernables.
  • Polarización social extrema: impide que se alcancen los consensos mínimos necesarios para una convivencia pacífica y democrática.
  • Inoperancia estructural: desoír sistemáticamente a los expertos impide implementar soluciones eficaces de cara a resolver problemas reales.

Curiosidades sobre la post-verdad

Posverdad: Palabra del Año 2016

Los Diccionarios Oxford elevaron el término posverdad (post-truth) a la categoría de Word of the Year en noviembre de 2016. No en vano, su comité registro que el uso de esta palabra se había incrementado un 2.000% en cuestión de un año. La campaña del Brexit y de la victoria de Donald Trump fueron el combustible de dicho impulso.

Collage conceptual sobre la posverdad con teléfono móvil, claustro de cine con la palabra FAKE, ordenador y manos manipulando reacciones digitales.
El ecosistema digital y el diseño de contenidos emocionales facilitan la rápida propagación de relatos de post-verdad.

Así nació la Ley de Brandolini 

La famosa «Ley de Brandolini» no surgió en el ámbito académico, sino en las redes sociales. Su autor, lejos de ser ensayista, fue un programador italiano llamado Alberto Brandolini. 

El 16 de enero de 2013, Brandolini estaba leyendo Pensar rápido, pensar despacio de Daniel Kahneman mientras tenía la tele encendida. El programador escuchó entonces al ex-primer ministro Silvio Berlusconi soltar una retahíla de falsedades mientras su entrevistador trataba, en vano, de desmentirlas una por una. Fue entonces cuando Brandolini escribió su tuit viral:

«La cantidad de energía necesaria para refutar una tontería es un orden de magnitud mayor que la necesaria para producirla». Alberto Brandolini.

Kellyanne Conway resucitó a George Orwell

Kellyanne Conway pronunció su sorprendentes declaraciones sobre los «hechos alternativos» (alternative facts) en una entrevista emitida el 22 de enero de 2017 en Meet the Press (NBC). El impacto que causó fue tan inmediato que, durante los cuatro días posteriores, las ventas de la novela distópica 1984 de George Orwell se dispararon un 9.500% en Amazon. 

Presencia de la post-verdad en la cultura popular

El fenómeno de la post-verdad y las fake news ha ido ganando presencia en la cultura de masas. De hecho, se ha convertido en un ingrediente habitual de las ficciones distópicas y de las obras con un componente de crítica social.

Alegoría sobre la posverdad con una rama de madera creciendo desde la nariz de un perfil de ordenador hasta tocar la cara de una mujer sorprendida en su escritorio.
Las interacciones virtuales permiten la penetración directa de relatos falsos en el espacio personal del usuario.
Literatura de ficciónUn mundo feliz, de Aldous Huxley (1932)
1984, de George, Orwell (1949)
Fahrenheit 451, de Ray Bradbury (1953)
PelículasNetwork / Un mundo implacable (1976)
Wag the Dog / Cortina de humo (1997)
The Matrix (trilogía iniciada en 1999)
Don’t Look Up / No mires arriba (2021)
SeriesBlack Mirror — Episodio The Waldo Moment (2013)
Years and Years (2019)
The Madness / La locura (2024)
DocumentalesEn la era de la posverdad, RTVE (2017)
El Gran Hackeo / The Great Hack, Netflix (2019)
The Social Dilemma / El dilema de las redes, Netflix (2020) 
After Truth: Disinformation and the Cost of Fake News, HBO (2020)
VideojuegosMetal Gear Solid 2: Sons of Liberty (2001)
Orwell: Keeping an Eye on You (2016)
Trump versus Science (2017) 
Not For Broadcast (2022)

«Los Homo sapiens siempre han preferido el poder sobre la verdad y han investido más tiempo y esfuerzo en gobernar el mundo que en intentar comprenderlo». Yuval Noah Harari


Banner de Todo Propaganda sobre fondo de ladrillo negro, con flechas que dicen Comenta, Comparte, Puntúa y el póster del Tío Sam.

El auge de la posverdad revela una realidad inquietante sobre nuestras propias inclinaciones. No somos más crédulos -todo lo contrario-, pero ponemos el tribalismo ideológico y la autocomplacencia por delante de la verdad. La satisfacción obtenida con ello nos lleva a crucificar a todo aquel que ose contradecirnos. La misma dinámica que funciona con los tontos y los locos es ahora la llave maestra de la comunicación persuasiva.

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