
Flechas y Pelayos fue una de las publicaciones propagandísticas más emblemáticas del primer franquismo. Creada para adoctrinar a los más jóvenes en los valores abanderados por el régimen de Franco, acompañó a sus imberbes lectores durante más de una década. ¿Quieres conocer su historia y si logró alcanzar su meta?
Cuando hay un conflicto bélico, las mentes de los más jóvenes se convierten en un objetivo prioritario. La Guerra Civil Española no fue la excepción. Ambos bandos desplegaron una auténtica batalla de papel para ganarse el favor de niños y adolescentes. Si los republicanos pretendían persuadirles con publicaciones como Pionero Rojo, los sublevados hicieron lo propio con Flechas y Pelayos.
- ¿Qué era Flechas y Pelayos?
- Historia de la revista Flechas y Pelayos
- ¿Qué técnicas propagandísticas usó Flechas y Pelayos?
- ¿Cuáles fueron los pros y contras propagandísticos del cómic Flechas y Pelayos?
- ¿Qué nivel de credibilidad alcanzó Flechas y Pelayos?
- ¿Qué consecuencias tuvo la publicación de Flechas y Pelayos?
- 5 curiosidades sobre Flechas y Pelayos
¿Qué era Flechas y Pelayos?
Flechas y Pelayos fue el semanario infantil y juvenil publicado por los nacionales entre 1938 y 1949. Su objetivo era el aleccionamiento ideológico de la juventud española conforme a los ideales del nacional-catolicismo.
| Periodicidad | Semanal |
| Cuando empezó a publicarse | 11 de diciembre de 1938 |
| Cuando termino de publicarse | 29 de junio de 1949 |
| Números | 536 |
| Número de páginas | 24 |
| Precio | 25 céntimos de peseta (0,15€) |
| Suplemento | Maravillas (16 páginas) |
| Almanaques | 11 |
| Órgano editor | Delegación Nacional del Frente de Juventudes |

Algunas de sus secciones más icónicas fueron:
- Aventuras de Polito y su amigo Paco el Minero
- Los cuentos de Mari Pepa
- Cubillo y Pirracas (1938)
- Héroes de la patria (1938)
- Historia gráfica de España (1938)
- Timorato / Teodorito y su chacha (1939)
- Paliducho hace poco y miente mucho (1942)
- Sherlock López y Watso de Leche (1943)
- La aurora del dictador (1943)
¿Cuál fue el propósito de Flechas y Pelayos?
Esta publicación no ocultaba su vocación propagandística. Su razón de ser era promover el ideario de la Falange Española Tradicionalista y de las JONS entre los más jóvenes. Al fin y al cabo, las nuevas generaciones estaban llamadas a sostener el sistema el día de mañana.
Nuestra intención es dar a los niños «la formación humana, religiosa y patriótica que haría de ellos buenos cristianos y excelentes españoles. Mitad monjes y mitad soldados». Fray Justo Pérez de Urbel, director de la revista.
En particular, sus objetivos específicos fueron:
- Adoctrinamiento ideológico: inculcar los valores del régimen (patria, catolicismo, obediencia al Caudillo).
- Captación juvenil: utilizar el entretenimiento para atraer a los más jóvenes, a fin de moldear su cosmovisión.
- Pre-militarización: familiarizar a los niños con su rol de futuros soldados (uniformes, saludos, prácticas bélicas, obediencia, sacrificio, etc.).
- Provocar rechazo visceral hacia el enemigo ideológico (comunistas) y religioso (judíos).

Historia de la revista Flechas y Pelayos
Franco quería que su propaganda unificara las corrientes doctrinales que cohabitaban en su coalición. Dado que el Decreto de Unificación de 1937 había fusionado la Falange Española y la Comunión Tradicionalista Carlista, sus publicaciones también debían unificarse. Flechas y Pelayos fue el fruto de aunar sus respectivas revistas infantiles:
- Flechas (1937–1938), de la Falange Española, de carácter laico, castrense y revolucionario-nacionalista.
- Pelayos (1936–1938), de la Comunión Tradicionalista Carlista, de corte militarista, tradicionalista-monárquico y católico-confesional.
La publicación optó por la fórmula nacional-católica para equilibrar el laicismo de muchos falangistas con el integrismo católico propio del carlismo. A este propósito obedece que pusieran a un monje como director.
Comparada con sus antecesoras, era 5 céntimos más cara. No obstante, compensó dicho encarecimiento aumentando el número de páginas y apostando por un formato de mayor tamaño.
La revista potenció la atracción de lectores importando tiras estadounidenses de gran éxito comercial. Buenos ejemplos de ello fueron Popeye, de Elzie Crisler Segar o Wong-Lo, de Brandon Walsh y Nicholas Afonsky.
El cómic Flechas y Pelayos se estuvo editando durante 11 años. Sin embargo, a pesar de ser la publicación oficial más representativa del régimen, no llegó a registrar un gran éxito de ventas. Su declive comercial se fue agudizando conforme reaparecían las editoriales privadas. Finalmente, terminó por ceder el testigo a la revista Clarín. Su suplemento Maravillas, en cambio, siguió publicándose hasta 1954.

¿Cómo evolucionó la revista Flechas y Pelayos?
Esta revista infantil cambió al compás de la propia ideología franquista. De hecho, a lo largo de su trayectoria fue modificando su temática para adaptarse a las cambiantes necesidades políticas y diplomáticas del régimen. Es así que podemos distinguir cuatro fases bien definidas:
| Periodo | Contexto histórico | Características |
| 1938–1939 | Guerra Civil e inicios de IIGM | Máximo fervor falangista y nacional-católico. Belicismo y triunfalismo. Propaganda explícita contra el bando republicano. Lema «Año de la victoria». Portadas de pura propaganda bélica. Audiencia cautiva Inspirado en las publicaciones de Opera Nazionale Balilla, Mocidade Portuguesa y Hitlerjugend. |
| 1939–1943 | Posguerra y auge del Eje | Portadas pro-División Azul y anti-judaicas. Demonización de la Unión Soviética. Lema «Por el Imperio hacia Dios». Contenido doctrinal muy explícito. |
| 1943–1945 | Declive bélico del Eje | Suaviza las referencias pro-alemanas como parte de la política de blanqueamiento del régimen. Sustitución de ilustraciones marciales por representaciones costumbristas (familia, naturaleza, escuela, etc.). |
| 1945–1949 | Derrota del Eje y crisis comercial | Necesidad de volverse más comercial para competir con editoriales privadas. Abandona por completo el discurso belicista y los eslóganes. Se centra en temas domésticos, religiosos y morales. Progresivo descenso de la calidad y la tirada. |

¿Qué técnicas propagandísticas usó Flechas y Pelayos?
- Maniqueísmo visual: los soldados republicanos eran representados de forma grotesca (harapientos, sucios y deformes). Las tropas franquistas, por contra, se mostraban gallardas, varoniles e impolutas. Esta técnica explota sesgos cognitivos como el endogrupal, el efecto halo y el efecto cuerno.
- Accesibilidad pedagógica: la revista procuraba hacer que la ideología oficial resultase comprensible para las mentes infantiles A tal fin, se valía tanto del humor como del simbolismo (El yugo y las flechas, la bandera rojigualda, etc.).
- Entretenimiento ideologizante: muchos textos y dibujos ocultaban propaganda franquista dentro de temas aparentemente neutrales.
- Culto al líder: Franco aparecía con mucha frecuencia como una figura cuasi divina. La sumisión política se convertía, así, en una suerte de virtud teologal cristiana.
- Martirologio: se ensalzaba la muerte como algo heroico y deseable. Este sacrificio poetizado buscaba insensibilizar a los niños, haciéndolos aceptaran de buen grado la idea de morir por su país.
- Vinculación del régimen con el pasado y la religión: el franquismo se presentaba como heredero de gloriosas épocas pretéritas (sección Precursores de la Falange). También era asociado de forma indisoluble con el catolicismo.
- Repetición ritual: lemas franquistas aparecían por doquier para activar el principio de orquestación. Tal era el caso de «¡Franco, Franco, Franco!», «¡Arriba España!» o «¡España una, grande y libre!».
- Portadas estratégicas: estas funcionaban como carteles propagandísticos en sí mismos. No necesitabas comprar la revista para recibir su impacto persuasivo.

¿Cuáles fueron los pros y contras propagandísticos del cómic Flechas y Pelayos?
Fortalezas persuasivas de Flechas y Pelayos
- Hábil mezcla de entretenimiento apolítico con contenido ideológico. Con ello se potenciaba su atractivo, facilitando la absorción pasiva del adoctrinamiento.
- Distribución muy eficaz, debido al acceso privilegiado a recursos escasos (p.ej: papel). Su carácter oficial le valió óptimos niveles de difusión en colegios, campamentos y otras instituciones.
- Capacidad de enganchar a los lectores, mediante personajes populares, humor satírico y aventuras.
- La demonización de enemigos comunes creaba cohesión grupal entre los jóvenes lectores.
- El uso de contenidos religiosos resultó muy útil para reforzar la legitimidad moral del régimen.
- Muchas revistas rivales fueron suspendidas tras la guerra, dejándole a Flechas y Pelayos el campo libre de competidores.
- Su público infantil y juvenil es, por naturaleza, más fácil de moldear ideológicamente.
- Resultaba fácil de entender para los niños.
- Manejó con destreza las técnicas de propaganda subliminal. ¡Incluso los pasatiempos y los cuentos albergaban mensajes doctrinales!
- Alto perfil de los colaboradores: Flechas y Pelayos contaba con un valioso elenco de dibujantes, humoristas y redactores. Ello resultó fundamental para captar la atención de su joven audiencia.

Debilidades persuasivas de Flechas y Pelayos
- La mezcla de contenido frívolo y doctrinario podía llegar a resultar algo incoherente.
- Con el paso de los años, el contenido doctrinal explícito se fue haciendo cada vez más anacrónico.
- Fue incapaz de competir con los cómics de las editoriales privadas (TBO, Bruguera, etc.).
- Estuvo demasiado sujeto a la coyuntura política. A medida que la influencia de Falange iba decayendo, Flechas y Pelayos inició su lento declive. Esto se fue haciendo más notorio a partir de mayo de 1945.
- Hastío ideológico: la obsesión por ideologizar casi todo lo publicado terminó por fatigar a los lectores. El uso de proclamas demasiado instructivas y hostiles era incompatible con una publicación de esparcimiento. Después de todo, los jóvenes querían evadirse para escapar del sombrío panorama de la posguerra
- Inestabilidad interna: el amalgamamiento forzado de los discursos falangista y carlista generaba contradicciones insalvables, tanto a nivel gráfico como textual. Las oscilaciones disonantes entre ambos bloques eran muy habituales (p.ej: vanguardista e industrial vs. reaccionario y rural).
- Falta de espontaneidad: el humor instrumentalizado contra el adversario resultaba frío y agresivo en comparación con la frescura propia de las publicaciones privadas.
La revista definía trayectorias vitales radicalmente distintas para niños y niñas. El nene debía ser «monje y soldado» y la nena «madre y esposa», siguiendo el ejemplo de la dócil Mari-Pepa.

¿Qué nivel de credibilidad alcanzó Flechas y Pelayos?
Flechas y Pelayos fue la revista infantil franquista que alcanzó mayor grado de difusión. No por nada, logró mantener una tirada nominal de más de 100.000 ejemplares. Sin embargo, su impacto psicológico sobre niños y jóvenes fue decreciendo con el paso del tiempo.
Lejos de funcionar como un ente aislado, esta revista operó dentro de un complejo ecosistema propagandístico. Así, sus proclamas se veían reforzadas en la escuela, los campamentos y las organizaciones juveniles del Frente de Juventudes. El NO-DO y el cine terminaban de poner la guinda a este entorno de adoctrinamiento estructurado.
Durante la Guerra Civil y los primeros compases de los años 40, alcanzó un considerable nivel de penetración. Esto se debió, en buena parte, al hecho de operar en monopolo. Gracias a ella, los más jóvenes interiorizaban el discurso nacional-católico desde edades muy tempranas. No obstante, muchos críos devoraban las historietas humorísticas (como Popeye o Sherlock López) e ignoraban los fragmentos adoctrinadores (como Doctrina y Estilo).
A medida que avanzaba la década de los 40, esta publicación no pudo resistir el embate de los semanarios infantiles privados. Cuando tuvieron la opción de elegir, los niños se decantaron por la evasión pura, relegando el entretenimiento adoctrinador de Flechas y Pelayos.

¿Qué consecuencias tuvo la publicación de Flechas y Pelayos?
Más allá de su efectividad adoctrinadora, Flechas y Pelayos resultó influyente en varios aspectos
- Sirvió como un dinámico motor de profesionalización artística. De no ser por esta publicación, los artistas no hubiesen encontrado trabajo en el yermo panorama editorial de la posguerra.
- Propició la aparición del suplemento Maravillas, que se reveló más exitoso a nivel comercial.
- Dio pie al surgimiento de Editorial Española S.A, firma carlista que dinamizó la industria del cómic español en los 40.
- Generó en su joven audiencia el gusto por los clásicos cuadernos de aventuras. De ahí surgió la preferencia de los lectores por tebeos tan emblemáticos como El Guerrero del Antifaz y El Capitán Trueno.
La sección Precursores de la Falange vinculaba al régimen franquista con figuras históricas como el Cid, Cristóbal Colón, Cisneros o Hernán Cortés. Según su narrativa, Franco era el salvador providencial llamado a restaurar el destino histórico de España.
5 curiosidades sobre Flechas y Pelayos
Gloria Fuertes en Flechas y Pelayos
La célebre poetisa, que luego sería pacifista y de izquierdas, comenzó su andadura profesional en este semanario belicista de derechas. En él creó personajes tan surrealistas como Coleta, Canutín y el fresco de don Simón.
El caso de Gloria Fuertes es el más notorio, pero no el único. A pesar del férreo control ideológico que reinaba en la redacción, la revista contó con un talentoso equipo caracterizado por su pluralidad ideológica. Entre sus colaboradores más insignes destacan Arturo Moreno (Moro), Valentí Castanys y Gabi.

El niño redactor
Álvaro de la Iglesia, que luego llegaría a ser un famoso escritor y humorista , era el encargado de escribir una sección titulada La Falange os dice. En ella, explicaba de forma adaptada al público infantil quién fue José Antonio Primo de Rivera y el decálogo del buen flecha. Lo curioso del caso es que lo ficharon cuando solo tenía 15 años.
Sherlock López y Watso de Leche
La serie de historietas Sherlock López y Watso de Leche, creada por Gabi (Gabriel Arnao), fue una de las más populares del semanario. De hecho, la reeditaron a posteriori en la revista Trinca y en varias publicaciones de Bruguera.
Sherlock López era una parodia castiza del célebre detective creado por Conan Doyle. La historieta destacaba por su gran calidad gráfica. Además, siempre se mantuvo neutral y nunca participó en el adoctrinamiento político que imperaba en la revista.

Inquina antisemita
La publicación usaba diversos formatos para presentar al judío como enemigo de la patria y de la fe. Tal es el caso de historietas satíricas como Cosas de judíos, de Ito. También solían ser el villano recurrente en la serie Buenos y malos. Por su parte, la sección Las religiones en el mundo decía de ellos que «desgraciadamente [están] en todos los países». Todo esto servía para alimentar el relato de la conjura judeo-masónica.
Infancia militarizada
La revista Flechas y Pelayos ponía un gran empeño en brindar instrucción teórico-práctica a los soldados del mañana. En consecuencia, animaba a los niños a practicar gimnasia, a fin de prepararlos físicamente para la guerra. El semanario también incluía abundante publicidad de juguetes bélicos.
En una de sus secciones de pasatiempos y correspondencias, la redacción organizó un concurso a nivel nacional. El niño ganador recibiría un fusil militar Mauser. Cabe aclarar que este premio, lejos de ser una imitación de juguete, era un arma real.

Flechas y Pelayos es, a la luz de nuestros tiempos, una publicación, cuanto menos, chocante. Podemos tomarla con humor o con tristeza. Sea como fuere, y con independencia de su influencia real sobre sus jóvenes lectores, demuestra que los niños son vistos como meros peones en tiempos de guerra.
Suscríbete a la Newsletter
No te pierdas ni una sola publicación
Introduce tu dirección de correo electrónico para recibir la newsletter mensual de Todo Propaganda.
