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Flechas y Pelayos: la principal revista juvenil franquista

31 de mayo de 2026
Joven con boina roja y camisa azul sonriendo mientras lee el semanario infantil Flechas y Pelayos.
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Flechas y Pelayos fue una de las publicaciones propagandísticas más emblemáticas del primer franquismo. Creada para adoctrinar a los más jóvenes en los valores abanderados por el régimen de Franco, acompañó a sus imberbes lectores durante más de una década. ¿Quieres conocer su historia y si logró alcanzar su meta?

Cuando hay un conflicto bélico, las mentes de los más jóvenes se convierten en un objetivo prioritario. La Guerra Civil Española no fue la excepción. Ambos bandos desplegaron una auténtica batalla de papel para ganarse el favor de niños y adolescentes. Si los republicanos pretendían persuadirles con publicaciones como Pionero Rojo, los sublevados hicieron lo propio con Flechas y Pelayos.

¿Qué era Flechas y Pelayos?

Flechas y Pelayos fue el semanario infantil y juvenil publicado por los nacionales entre 1938 y 1949. Su objetivo era el aleccionamiento ideológico de la juventud española conforme a los ideales del nacional-catolicismo. 

PeriodicidadSemanal
Cuando empezó a publicarse11 de diciembre de 1938
Cuando termino de publicarse29 de junio de 1949
Números536
Número de páginas24
Precio25 céntimos de peseta (0,15€)
SuplementoMaravillas (16 páginas)
Almanaques11
Órgano editorDelegación Nacional del Frente de Juventudes
Retratos de Fray Justo Pérez de Úrbel y Avelino de Aróztegui y Bastoure
Fray Justo Pérez de Úrbel (director) / Avelino de Aróztegui y Bastoure (subdirector y principal portadista).

Algunas de sus secciones más icónicas fueron:

  • Aventuras de Polito y su amigo Paco el Minero
  • Los cuentos de Mari Pepa
  • Cubillo y Pirracas (1938)
  • Héroes de la patria (1938)
  • Historia gráfica de España (1938)
  • Timorato / Teodorito y su chacha (1939) 
  • Paliducho hace poco y miente mucho (1942)
  • Sherlock López y Watso de Leche (1943)
  • La aurora del dictador (1943)

¿Cuál fue el propósito de Flechas y Pelayos?

Esta publicación no ocultaba su vocación propagandística. Su razón de ser era promover el ideario de la Falange Española Tradicionalista y de las JONS entre los más jóvenes. Al fin y al cabo, las nuevas generaciones estaban llamadas a sostener el sistema el día de mañana. 

Nuestra intención es dar a los niños «la formación humana, religiosa y patriótica que haría de ellos buenos cristianos y excelentes españoles. Mitad monjes y mitad soldados». Fray Justo Pérez de Urbel, director de la revista.

En particular, sus objetivos específicos fueron:

  • Adoctrinamiento ideológico: inculcar los valores del régimen (patria, catolicismo, obediencia al Caudillo).
  • Captación juvenil: utilizar el entretenimiento para atraer a los más jóvenes, a fin de moldear su cosmovisión.
  • Pre-militarización: familiarizar a los niños con su rol de futuros soldados (uniformes, saludos, prácticas bélicas, obediencia, sacrificio, etc.).
  • Provocar rechazo visceral hacia el enemigo ideológico (comunistas) y religioso (judíos).
Tres portadas que muestran la fusión de Pelayos y Flechas en el número 1 de Flechas y Pelayos en 1938.
La revista de los pelayos (requetés) y la de los flechas (falangistas) se fusionaron por orden del Decreto de Unificación.

Historia de la revista Flechas y Pelayos

Franco quería que su propaganda unificara las corrientes doctrinales que cohabitaban en su coalición. Dado que el Decreto de Unificación de 1937 había fusionado la Falange Española y la Comunión Tradicionalista Carlista, sus publicaciones también debían unificarse. Flechas y Pelayos fue el fruto de aunar sus respectivas revistas infantiles:

  • Flechas (1937–1938), de la Falange Española, de carácter laico, castrense y revolucionario-nacionalista.
  • Pelayos (1936–1938), de la Comunión Tradicionalista Carlista, de corte militarista, tradicionalista-monárquico y católico-confesional.

La publicación optó por la fórmula nacional-católica para equilibrar el laicismo de muchos falangistas con el integrismo católico propio del carlismo. A este propósito obedece que pusieran a un monje como director. 

Comparada con sus antecesoras, era 5 céntimos más cara. No obstante, compensó dicho encarecimiento aumentando el número de páginas y apostando por un formato de mayor tamaño.

La revista potenció la atracción de lectores importando tiras estadounidenses de gran éxito comercial. Buenos ejemplos de ello fueron Popeye, de Elzie Crisler Segar o Wong-Lo, de Brandon Walsh y Nicholas Afonsky.

El cómic Flechas y Pelayos se estuvo editando durante 11 años. Sin embargo, a pesar de ser la publicación oficial más representativa del régimen, no llegó a registrar un gran éxito de ventas. Su declive comercial se fue agudizando conforme reaparecían las editoriales privadas. Finalmente, terminó por ceder el testigo a la revista Clarín. Su suplemento Maravillas, en cambio, siguió publicándose hasta 1954.

Portada del Almanaque de 1939 de Flechas y Pelayos junto a una portada de la revista Maravillas con un cuento de Gloria Fuertes.
El entorno editorial de Flechas y Pelayos se componía del semanario, el almanaque anual y el suplemento Maravillas. Cada una de estas tres publicaciones se vendía por separado.

¿Cómo evolucionó la revista Flechas y Pelayos?

Esta revista infantil cambió al compás de la propia ideología franquista. De hecho, a lo largo de su trayectoria fue modificando su temática para adaptarse a las cambiantes necesidades políticas y diplomáticas del régimen. Es así que podemos distinguir cuatro fases bien definidas:

PeriodoContexto históricoCaracterísticas
1938–1939Guerra Civil e inicios de IIGMMáximo fervor falangista y nacional-católico. 
Belicismo y triunfalismo.
Propaganda explícita contra el bando republicano.
Lema «Año de la victoria»
Portadas de pura propaganda bélica.
Audiencia cautiva 
Inspirado en las publicaciones de Opera Nazionale Balilla, Mocidade Portuguesa y Hitlerjugend.
1939–1943Posguerra y auge del EjePortadas pro-División Azul y anti-judaicas. 
Demonización de la Unión Soviética.
Lema «Por el Imperio hacia Dios»
Contenido doctrinal muy explícito.
1943–1945Declive bélico del EjeSuaviza las referencias pro-alemanas como parte de la política de blanqueamiento del régimen. 
Sustitución de ilustraciones marciales por representaciones costumbristas (familia, naturaleza, escuela, etc.).
1945–1949Derrota del Eje y crisis comercialNecesidad de volverse más comercial para competir con editoriales privadas.
Abandona por completo el discurso belicista y los eslóganes.
Se centra en temas domésticos, religiosos y morales.
Progresivo descenso de la calidad y la tirada.
Cinco portadas de Flechas y Pelayos con temas como el apóstol Santiago, la División Azul en Rusia, gnomos infantiles y la Piedad.
Evolución de las portadas del semanario entre 1939 y 1943.

¿Qué técnicas propagandísticas usó Flechas y Pelayos?

  • Maniqueísmo visual: los soldados republicanos eran representados de forma grotesca (harapientos, sucios y deformes). Las tropas franquistas, por contra, se mostraban gallardas, varoniles e impolutas. Esta técnica explota sesgos cognitivos como el endogrupal, el efecto halo y el efecto cuerno.
  • Accesibilidad pedagógica: la revista procuraba hacer que la ideología oficial resultase comprensible para las mentes infantiles A tal fin, se valía tanto del humor como del simbolismo (El yugo y las flechas, la bandera rojigualda, etc.).
  • Entretenimiento ideologizante: muchos textos y dibujos ocultaban propaganda franquista dentro de temas aparentemente neutrales.
  • Culto al líder: Franco aparecía con mucha frecuencia como una figura cuasi divina. La sumisión política se convertía, así, en una suerte de virtud teologal cristiana.
  • Martirologio: se ensalzaba la muerte como algo heroico y deseable. Este sacrificio poetizado buscaba insensibilizar a los niños, haciéndolos aceptaran de buen grado la idea de morir por su país.
  • Vinculación del régimen con el pasado y la religión: el franquismo se presentaba como heredero de gloriosas épocas pretéritas (sección Precursores de la Falange). También era asociado de forma indisoluble con el catolicismo.
  • Repetición ritual: lemas franquistas aparecían por doquier para activar el principio de orquestación. Tal era el caso de «¡Franco, Franco, Franco!», «¡Arriba España!» o «¡España una, grande y libre!»
  • Portadas estratégicas: estas funcionaban como carteles propagandísticos en sí mismos. No necesitabas comprar la revista para recibir su impacto persuasivo.
Portadas de Flechas y Pelayos que muestran a niños jugando con belenes, cubos de letras que forman la palabra Franco y procesiones.
La revista tenía formas muy sutiles de introducir el mensaje político. Fíjate enla palabra escrita en el juego de cubos que hay junto al bebé.

¿Cuáles fueron los pros y contras propagandísticos del cómic Flechas y Pelayos?

Fortalezas persuasivas de Flechas y Pelayos

  • Hábil mezcla de entretenimiento apolítico con contenido ideológico. Con ello se potenciaba su atractivo, facilitando la absorción pasiva del adoctrinamiento.
  • Distribución muy eficaz, debido al acceso privilegiado a recursos escasos (p.ej: papel). Su carácter oficial le valió óptimos niveles de difusión en colegios, campamentos y otras instituciones.
  • Capacidad de enganchar a los lectores, mediante personajes populares, humor satírico y aventuras.
  • La demonización de enemigos comunes creaba cohesión grupal entre los jóvenes lectores.
  • El uso de contenidos religiosos resultó muy útil para reforzar la legitimidad moral del régimen.
  • Muchas revistas rivales fueron suspendidas tras la guerra, dejándole a Flechas y Pelayos el campo libre de competidores.
  • Su público infantil y juvenil es, por naturaleza, más fácil de moldear ideológicamente.
  • Resultaba fácil de entender para los niños.
  • Manejó con destreza las técnicas de propaganda subliminal. ¡Incluso los pasatiempos y los cuentos albergaban mensajes doctrinales!
  • Alto perfil de los colaboradores: Flechas y Pelayos contaba con un valioso elenco de dibujantes, humoristas y redactores. Ello resultó fundamental para captar la atención de su joven audiencia.
Tres portadas de Flechas y Pelayos con soldados, aviones de guerra, un conquistador español y a Jesucristo orando en el huerto.
El semanario sentía predilección por los temas militares, históricos y religiosos. Lo mismo sucedió con el cine durante la primera etapa del franquismo.

Debilidades persuasivas de Flechas y Pelayos

  • La mezcla de contenido frívolo y doctrinario podía llegar a resultar algo incoherente.
  • Con el paso de los años, el contenido doctrinal explícito se fue haciendo cada vez más anacrónico.
  • Fue incapaz de competir con los cómics de las editoriales privadas (TBO, Bruguera, etc.).
  • Estuvo demasiado sujeto a la coyuntura política. A medida que la influencia de Falange iba decayendo, Flechas y Pelayos inició su lento declive. Esto se fue haciendo más notorio a partir de mayo de 1945. 
  • Hastío ideológico: la obsesión por ideologizar casi todo lo publicado terminó por fatigar a los lectores. El uso de proclamas demasiado instructivas y hostiles era incompatible con una publicación de esparcimiento. Después de todo, los jóvenes querían evadirse para escapar del sombrío panorama de la posguerra
  • Inestabilidad interna: el amalgamamiento forzado de los discursos falangista y carlista generaba contradicciones insalvables, tanto a nivel gráfico como textual. Las oscilaciones disonantes entre ambos bloques eran muy habituales (p.ej: vanguardista e industrial vs. reaccionario y rural).
  • Falta de espontaneidad: el humor instrumentalizado contra el adversario resultaba frío y agresivo en comparación con la frescura propia de las publicaciones privadas.

La revista definía trayectorias vitales radicalmente distintas para niños y niñas. El nene debía ser «monje y soldado» y la nena «madre y esposa», siguiendo el ejemplo de la dócil Mari-Pepa.

Portadas de Flechas y Pelayos con la efigie de Francisco Franco, soldados saludando a la bandera y desfiles del 18 de julio.
No existía diferencia alguna entre los carteles de propaganda y las portadas de Flechas y Pelayos, sobre todo en sus comienzos.

¿Qué nivel de credibilidad alcanzó Flechas y Pelayos?

Flechas y Pelayos fue la revista infantil franquista que alcanzó mayor grado de difusión. No por nada, logró mantener una tirada nominal de más de 100.000 ejemplares. Sin embargo, su impacto psicológico sobre niños y jóvenes fue decreciendo con el paso del tiempo.

Lejos de funcionar como un ente aislado, esta revista operó dentro de un complejo ecosistema propagandístico. Así, sus proclamas se veían reforzadas en la escuela, los campamentos y las organizaciones juveniles del Frente de Juventudes. El NO-DO y el cine terminaban de poner la guinda a este entorno de adoctrinamiento estructurado. 

Durante la Guerra Civil y los primeros compases de los años 40, alcanzó un considerable nivel de penetración. Esto se debió, en buena parte, al hecho de operar en monopolo. Gracias a ella, los más jóvenes interiorizaban el discurso nacional-católico desde edades muy tempranas. No obstante, muchos críos devoraban las historietas humorísticas (como Popeye o Sherlock López) e ignoraban los fragmentos adoctrinadores (como Doctrina y Estilo).

A medida que avanzaba la década de los 40, esta publicación no pudo resistir el embate de los semanarios infantiles privados. Cuando tuvieron la opción de elegir, los niños se decantaron por la evasión pura, relegando el entretenimiento adoctrinador de Flechas y Pelayos.

Muestrario de páginas del semanario Flechas y Pelayos con cuentos infantiles, la sección Doctrina y Estilo, e ilustraciones de Franco y José Antonio.
Composición de páginas interiores de Flechas y Pelayos, donde se aprecia la fusión de literatura infantil con el adoctrinamiento político del régimen.

¿Qué consecuencias tuvo la publicación de Flechas y Pelayos?

Más allá de su efectividad adoctrinadora, Flechas y Pelayos resultó influyente en varios aspectos

  • Sirvió como un dinámico motor de profesionalización artística. De no ser por esta publicación, los artistas no hubiesen encontrado trabajo en el yermo panorama editorial de la posguerra.
  • Propició la aparición del suplemento Maravillas, que se reveló más exitoso a nivel comercial.
  • Dio pie al surgimiento de Editorial Española S.A, firma carlista que dinamizó la industria del cómic español en los 40.
  • Generó en su joven audiencia el gusto por los clásicos cuadernos de aventuras. De ahí surgió la preferencia de los lectores por tebeos tan emblemáticos como El Guerrero del Antifaz y El Capitán Trueno.

La sección Precursores de la Falange vinculaba al régimen franquista con figuras históricas como el Cid, Cristóbal Colón, Cisneros o Hernán Cortés. Según su narrativa, Franco era el salvador providencial llamado a restaurar el destino histórico de España.

5 curiosidades sobre Flechas y Pelayos

Gloria Fuertes en Flechas y Pelayos

La célebre poetisa, que luego sería pacifista y de izquierdas, comenzó su andadura profesional en este semanario belicista de derechas. En él creó personajes tan surrealistas como Coleta, Canutín y el fresco de don Simón.

El caso de Gloria Fuertes es el más notorio, pero no el único. A pesar del férreo control ideológico que reinaba en la redacción, la revista contó con un talentoso equipo caracterizado por su pluralidad ideológica. Entre sus colaboradores más insignes destacan Arturo Moreno (Moro), Valentí Castanys y Gabi.

Páginas interiores de Flechas y Pelayos con tiras cómicas de Cubillo, adaptaciones de cuentos japoneses y viñetas satíricas.
El uso del lenguaje del tebeo facilitaba la asimilación del contenido moral por parte del público infantil.

El niño redactor

Álvaro de la Iglesia, que luego llegaría a ser un famoso escritor y humorista , era el encargado de escribir una sección titulada La Falange os dice. En ella, explicaba de forma adaptada al público infantil quién fue José Antonio Primo de Rivera y el decálogo del buen flecha. Lo curioso del caso es que lo ficharon cuando solo tenía 15 años.

Sherlock López y Watso de Leche 

La serie de historietas Sherlock López y Watso de Leche, creada por Gabi (Gabriel Arnao), fue una de las más populares del semanario. De hecho, la reeditaron a posteriori en la revista Trinca y en varias publicaciones de Bruguera.

Sherlock López era una parodia castiza del célebre detective creado por Conan Doyle. La historieta destacaba por su gran calidad gráfica. Además, siempre se mantuvo neutral y nunca participó en el adoctrinamiento político que imperaba en la revista.

Portadas de Flechas y Pelayos y de la revista Clarín con niños falangistas ondeando banderas y viñetas de aventuras de 1949.
Para hacer frente a la competencia editorial privada, la revista fue abandonando su estilo propagandístico para abrazar la estética de los cómics de acción. Su sucesora Clarín optó por la misma estrategia.

Inquina antisemita

La publicación usaba diversos formatos para presentar al judío como enemigo de la patria y de la fe. Tal es el caso de historietas satíricas como Cosas de judíos, de Ito. También solían ser el villano recurrente en la serie Buenos y malos. Por su parte, la sección Las religiones en el mundo decía de ellos que «desgraciadamente [están] en todos los países». Todo esto servía para alimentar el relato de la conjura judeo-masónica.

Infancia militarizada

La revista Flechas y Pelayos ponía un gran empeño en brindar instrucción teórico-práctica a los soldados del mañana. En consecuencia, animaba a los niños a practicar gimnasia, a fin de prepararlos físicamente para la guerra. El semanario también incluía abundante publicidad de juguetes bélicos. 

En una de sus secciones de pasatiempos y correspondencias, la redacción organizó un concurso a nivel nacional. El niño ganador recibiría un fusil militar Mauser. Cabe aclarar que este premio, lejos de ser una imitación de juguete, era un arma real.

Infografía Flechas y Pelayos
Infografía Flechas y Pelayos

Flechas y Pelayos es, a la luz de nuestros tiempos, una publicación, cuanto menos, chocante. Podemos tomarla con humor o con tristeza. Sea como fuere, y con independencia de su influencia real sobre sus jóvenes lectores, demuestra que los niños son vistos como meros peones en tiempos de guerra.

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