
La falacia de la evidencia incompleta figura entre los recursos-estrella de cualquier propagandista. En este artículo, te revelo en qué consiste el cherry picking, cuál es su propósito y por qué resulta tan convincente. Los ejemplos históricos y todas las curiosidades que rodean esta técnica también serán objeto del presente post. ¿Vamos al lío?
- ¿Qué es la falacia de la evidencia incompleta?
- ¿Cuáles son las características del cherry picking?
- ¿Cuál es el propósito de la falacia de la evidencia incompleta?
- ¿A qué público se dirige la falacia de la evidencia incompleta?
- ¿Por qué funciona el cherry picking?
- Pros y contras de la falacia de la evidencia incompleta
- La falacia de la evidencia incompleta en 5 ejemplos históricos
- 3 curiosidades del cherry picking
¿Qué es la falacia de la evidencia incompleta?
La falacia de la evidencia incompleta (suppressio veri o espigueo sesgado) es una falacia lógica consistente en citar sólo aquellos datos, testimonios o hechos que respaldan nuestra postura. Esta estrategia retórica también implica la omisión deliberada de cualquier evidencia que nos lleve la contraria. Estamos, pues, ante una falacia informal pues su error radica en el contenido, no en la estructura lógica formal.
Imagina una campaña de reclutamiento militar que menciona exclusivamente conceptos atractivos como «aventura» y «paga garantizada», eludiendo aspectos negativos como la muerte o la invalidez. Esta estrategia, que constituye un claro ejemplo de cherry picking, fue, de hecho, la tendencia en la cartelería de alistamiento de los siglos XIX y XX.
A la hora de explicar el cherry picking y lo que significa conviene aclarar que no es lo mismo que mentir. Los datos que aportamos son técnicamente verdaderos, no nos estamos inventando nada. La manipulación radica en aislar esa información del marco contextual completo para forzar una conclusión errónea.
Conviene diferenciar la falacia de la evidencia anecdótica de otras figuras semejantes. Así, mientras el cherry picking escoge unos datos y esconde otros, el framing elige el enfoque de un tema, realzando ciertos atributos sobre otros. Por su parte, el agenda setting define de qué temas se va a hablar.
¿Qué significa cherry picking en español?
A la falacia de la evidencia incompleta (también llamada anecdótica o suprimida) se la conoce popularmente como cherry picking. Esta expresión, que ha acabado denominando a la selección sesgada, se traduce literalmente como «recolectar cerezas». Lo cierto es que, lejos de ser una ocurrencia excéntrica, se trata de una metáfora muy atinada.
Quien recolecta cerezas en el árbol no coge todos los frutos que encuentra en la copa. En realidad, selecciona cuidadosamente aquellos que están más maduros y vistosos. Consecuentemente, las cerezas dañadas, podridas o que aún no han madurado lo suficiente se quedan en las ramas. El resultado de su recolección da la falsa impresión de que toda la cosecha ha sido excelente.
Quizás te estés preguntando por qué este término se refiere a las cerezas y no a peras o fresas. Al ser una de las frutas más pequeñas, lo normal es presentarlas en puñados. De ahí que tomar solo las mejores piezas se considere como un acto claramente intencionado.
El concepto filosófico que analiza la falacia de la evidencia suprimida lleva con nosotros desde hace siglos (p.ej: Michel de Montaigne en el siglo XVI). Sin embargo, el uso figurativo del anglicismo cherry-pick se consolidó en Estados Unidos a mediados del siglo XX. Uno de sus primeros registros formales se encuentra en revista Billboard en 1959.
¿Cuáles son las características del cherry picking?
- Veracidad aislada: los hechos, cifras o testimonios presentados son técnicamente ciertos. Consecuentemente, pueden verificarse individualmente.
- Omisión deliberada del contexto: quien utiliza esta falacia excluye conscientemente los antecedentes, las variables y el marco global de los datos extraídos para alterar la interpretación del conjunto.
- Fachada rigurosa: la inclusión de gráficos, porcentajes o citas textuales le aporta la falsa apariencia de investigación neutral y exhaustiva.
- Asimetría de escala: si es menester, la falacia de la evidencia incompleta agranda los datos pequeños y minimiza u omite los realmente importantes. El peso que se dé a unos o a otros depende de que corroboren o contraríen nuestro argumento.
- Aprovechamiento de la pereza cognitiva: nuestros cerebros están diseñados para ahorrar esfuerzo, por eso recurren a los sesgos cognitivos. Entre los que más explota esta estrategia destacan el de confirmación, el de disponibilidad, el de anclaje y el de autoridad.
¿Cuál es el propósito de la falacia de la evidencia incompleta?
El propósito central de la falacia de la evidencia incompleta es moldear la percepción del receptor. A tal fin, le ofrece una narrativa que, bajo una apariencia de veracidad, está diseñada para conducirle a una conclusión incorrecta. ¡Y lo mejor de todo es que lo logra sin recurrir a la mentira explícita!
Del objetivo principal que acabamos de exponer cabe inferir varias metas complementarias:
- Protege la credibilidad del emisor: las verificaciones básicas no bastan para evidenciar su estrategia falaz.
- Legitima decisiones controvertidas: resulta muy útil para justificar reformas de alto coste social o económico, ya que solo muestra su lado bueno.
- Domina el debate: en vez de proponer sus propios temas, los adversarios deben invertir grandes recursos en exponer las métricas omitidas.
- Escudo y espada reputacional: sirve para neutralizar la cobertura mediática negativa, ya que amplifica los aspectos favorables. Del mismo modo, permite desacreditar al oponente mostrando sus errores de forma sesgada.
- Reduce la disonancia cognitiva: en entornos muy polarizados, la falacia de la evidencia incompleta proporciona un blindaje argumentativo a los simpatizantes.
«El propagandista utiliza el sobre-énfasis y la falta de énfasis para dar un giro calculado a sus ideas o propuestas. Las distorsiones y omisiones levantan una cortina de humo de modo que la audiencia olvida la información inconveniente y se abraza a verdades a medias». J. Michael Sproule (profesor de comunicación política).
¿A qué público se dirige la falacia de la evidencia incompleta?
La falacia de la evidencia incompleta no va dirigida a un público indeterminado o genérico. Lo cierto es que esta técnica se centra, sobre todo, en tres frentes, a fin de aprovechar las vulnerabilidades propias de cada uno de ellos.
| Público objetivo | Mecanismo de persuasión | Efecto principal |
| Bases partidarias y simpatizantes | Sesgo de confirmación y percepción selectiva | Reafirmar las convicciones previas y funcionar como escudo cognitivo frente a la disonancia ideológica. |
| Electorado indeciso o poco informado | Sesgo de autoridad y ahorro de esfuerzo cognitivo. | Asume un falso rigor técnico al ver gráficos o datos reales sin analizar las variables omitidas. |
| Medios de comunicación y periodistas | Presión de inmediatez del ciclo informativo | Difunden involuntariamente las narrativas descontextualizadas sin verificar el contexto integral. |
¿Por qué funciona el cherry picking?
No es ningún secreto que la falacia de la evidencia incompleta funciona extremadamente bien. No en vano, ocupa un lugar destacado en el arsenal de cualquier manipulador. A fin de cuentas, las verdades a medias resultan mucho más sofisticadas y menos detectables que las mentiras burdas.
Estas son las claves del éxito del cherry picking:
- Apariencia de rigor técnico.
- Perfecta alineación con la psicología humana.
- Aprovecha el ritmo de vida acelerado: muchos periodistas y la mayoría de ciudadanos no tienen tiempo para revisar las fuentes de datos primarias, así que dan por buenos los datos presentados por supuestos expertos.
- Encuentra un gran apoyo en la falacia del francotirador.
- Dificultad de refutación: presentar un dato aislado requiere mucho menos esfuerzo que mostrar todo lo que se ha omitido.
Pros y contras de la falacia de la evidencia incompleta
Pros de la falacia de la evidencia incompleta
- Crea argumentos extremadamente claros y contundentes. Al presentar un número limitado de evidencias, construye narrativas que resultan fáciles de entender y memorizar.
- Resulta muy efectivo con públicos que ya están predispuestos porque refuerza el sesgo de confirmación.
- Proyecta autoridad y seguridad, haciendo lucir a quien lo usa como un experto que controla la evidencia.
- Reduce riesgos legales o reputacionales, pues no necesita de mentiras explícitas.
- Óptima adaptación a los formatos cortos, ya que ahorra tiempo y atención.
Contras del cherry picking
- Vulnerable ante el contraanálisis: basta con probar un solo dato contradictorio para derribar toda la estructura argumental.
- Destruye la credibilidad una vez que es descubierto: si se demuestra que te has servido del cherry picking, dejas de ser visto como una fuente fiable.
- Efecto boomerang: si la audiencia descubre que ocultas datos, rechazará tu argumento en bloque, incluyendo las partes válidas.
- Incapaz de resistir debates profundos: la falacia de la evidencia incompleta es una estrategia superficial, así que los análisis prolongados o muy técnicos la desarman por completo.
- Genera escepticismo ciudadano hacia los datos oficiales.
- Ahonda en la polarización social, favoreciendo el atrincheramiento ideológico.
La falacia de la evidencia incompleta en 5 ejemplos históricos
Las transmisiones radiofónicas del eje (1940-1945)
Durante la Segunda Guerra Mundial, la propaganda radiofónica del Eje usaba generosamente la falacia de la evidencia incompleta. De hecho, era la técnica predilecta de las emisiones dirigidas a las tropas aliadas. Algunos de los casos más célebres fueron los programas locutados por Axis Sally o Tokyo Rose.
En sus transmisiones, las propagandistas del Eje leían a sus oyentes listas verídicas de soldados muertos o capturados. También solían citar noticias auténticas de la prensa estadounidense sobre huelgas o racionamiento. Lo que se buscaba con esta cuidadosa selección de datos aislados era desmoralizar a los soldados, haciéndoles ver que su frente interno se estaba desmoronando.
El gran salto adelante (1958-1962)
En la República Popular China, la propaganda maoista solía echar mano del cherry picking para vender el “éxito” de sus transformaciones económicas. Así, difundía masivamente métricas reales sobre el incremento de la alfabetización rural y la expansión de la infraestructura médica en ciertos distritos. Sin embargo, el régimen olvidaba sistemáticamente mencionar las catástrofes agrícolas y humanitarias aparejadas a sus ambiciosas reformas.
Andrew Wakefield y la crisis de las vacunas (1998): el caso más famoso de cherry picking
A estas alturas, todos conocemos a Andrew Wakefield: el médico británico que desató la animadversión contra las vacunas. Todo comenzó con un artículo suyo publicado en The Lancet en el que vinculaba la triple vírica con el autismo.
El gurú de los antivacunas seleccionó una muestra compuesta únicamente por 12 niños que encajaban perfectamente con la conclusión que quería demostrar. Lo que ignoró este doctor fue el historial clínico de los participantes (algunos presentaban síntomas de autismo antes de ser vacunados). Tampoco tuvo en cuenta los millones de casos en los que no existía correlación entre la vacuna y el trastorno del espectro autista.
El «parón» del calentamiento global (1998–2012)
En el debate climático, es frecuente que políticos y empresarios empleen la falacia de la evidencia incompleta para contradecir argumentos ambientalistas. En esta línea, buscaron demostrar que el calentamiento de la Tierra se había detenido. A tal fin, utilizaron como punto de partida en sus gráficas el año 1998, que fue inusualmente cálido debido al fenómeno de El Niño. Con ello, ocultaron la tendencia alcista de la temperatura a largo plazo 🥵.
Las armas de destrucción masiva en Irak (2002–2003)
La propaganda de la guerra de Irak cuenta con uno de los ejemplos de cherry picking más flagrantes de la historia. No es para menos: la estratagema incidió nada menos que en el casus belli del conflicto. La administración de George W. Bush la usó para argumentar que el régimen de Sadam Huseín tenía armas de destrucción masiva y lazos con Al Qaeda.
La narrativa del gobierno estadounidense se construyó a base de entresacar datos no verificados que encajaban con sus planes. Así, interceptaron un cargamento de tubos de aluminio que se dirigía a Irak, afirmando que el diámetro de los mismos demostraba que se estaban construyendo centrifugadoras para enriquecer uranio. Ello implicó ignorar los informes técnicos de la AIEA que sostenían la inadecuación de dichos insumos para tal propósito.
3 curiosidades del cherry picking
De la antigua Grecia al Quote Mining
Al filósofo ateo Diágoras de Melos le mostraron varias tablillas votivas entregadas por los marineros que habían salvado sus vidas de naufragios tras rezar a los dioses. Nada más verlas, el pensador preguntó dónde estaban las inscripciones de todos aquellos que, aunque también rezaron, terminaron ahogados en el fondo del mar.
¿Sabías que el Quote Mining es una de las variantes más modernas del cherry picking? Esta modalidad se centra en sacar frases del contexto y es muy habitual en el marketing cinematográfico. Uno de sus ejemplos más sonados es el póster de una película titulada, irónicamente, Cherry (2020)
Quitarle las pasas al pastel
La palabra alemana equivalente al cherry picking anglosajón es Rosinenpicken o Rosinenpickerei. Este término procede de la frase «sich die Rosinen aus dem Kuchen picken«, que significa “quitarle las pasas al pastel» 🥧.
El modismo Rosinenpicken se volvió muy popular a partir de la segunda mitad del S XIX para criticar el egoísmo. Las pasas son el ingrediente más dulce y costoso del pastel, así que la expresión designaba a quienes se quedan con lo mejor de algo y dejan lo peor a los demás.
Esta expresión pasó de lo meramente moral a lo argumentativo en las décadas de 1970 y 1980. Fue entonces cuando empezó a acusarse a las empresas privadas de hacer Rosinenpickerei por quedarse solo con los sectores rentables, dejando los deficitarios al Estado.
La «Escoba de Ockham» (Ockham’s Broom)
Seguramente has oído hablar de la Navaja de Ockham: el principio metodológico que recomienda escoger la explicación más simple. Su contraposición satírica es la Escoba de Ockham, que está fuertemente relacionada con la falacia de la evidencia incompleta.
Llamamos Escoba de Ockham al proceso de «barrer bajo la alfombra» aquellos datos que contradicen nuestra hipótesis. Gracias a esta técnica, el argumento presentado luce impecable y sin fisuras.
No cabe duda de que la falacia de la evidencia incompleta es una de las herramientas retóricas más sutiles y pertinaces de la propaganda. Además, la superficialidad mediática y la polarización social crea el caldo de cultivo perfecto para este tipo de argumentos. En consecuencia, tenemos cherry picking para rato.