
Josef Hans Lazar sigue siendo un gran desconocido para la gran mayoría de españoles. Muy pocos saben que este misterioso personaje fue la mente maestra detrás de la propaganda del Tercer Reich en España.
Ficha de Josef Hans Lazar
| Parámetro | Detalle |
| Fecha y lugar de nacimiento | 5 de octubre de 1895, Constantinopla, (Imperio Otomano) |
| Fecha y lugar de fallecimiento | 8 de mayo de 1961, Viena (Austria). |
| Causa de la muerte | Complicaciones médicas derivadas de secuelas de heridas de guerra y deterioro general de salud. |
| Formación | Derecho en la Universidad de Viena (inconcluso); instrucción militar en el Ejército Austro-Húngaro; formación autodidacta como periodista y corresponsal. |
| Trabajos desempeñados | Oficial del Ejército Austro-Húngaro (1915–1918). Corresponsal periodístico en Neue Freie Presse, Türkische Post, Amtliche Nachrichtenstelle y DNB (1920–1937). Agente de información para la Abwehr (1929–1932). Agregado de prensa del Gobierno de Austria en Bucarest y Berlín (1931–1937). Representante de la agencia Transocean en España (1938-1940). Agregado de Prensa y Consejero de la Embajada de Alemania en Madrid (1940–1945). |
| Obras publicadas | Artículos de análisis geopolítico en medios como Türkische Post y Neue Freie Presse (Redactor, 1920–1937). Boletín Político del Departamento de Prensa de la Embajada Alemana en Madrid (Director/Editor, 1938–1945). Folletos de propaganda política como Nacional-Socialismo y Cristianismo, (Editor/Coordinador, 1939–1943). Memorias del Agregado de Prensa (Manuscrito inédito/fuente historiográfica). |

Breve biografía de Josef Hans Lazar
Josef Hans Lazar nació en Constantinopla (actual Estambul) en 1895. Sus padres fueron Alfred Lazar, diplomático consular austríaco nacido en Croacia, y Sophie Missu, de origen turco.
Lazar comenzó a estudiar la carrera de Derecho en la Universidad de Viena, pero el estallido de la IGM truncó su trayectoria académica. Reclutado en 1915 como comandante de pelotón, fue herido de extrema gravedad en 1916; a pesar de ello, se reincorporó al servicio activo en 1918. El ahora teniente permaneció en funciones hasta que fue licenciado en 1919. Su notable desempeño bélico le valió numerosas condecoraciones.
En el período de entreguerras, Lazar aprovechó su bagaje militar para desarrollar una exitosa carrera periodística. De hecho, ejerció como corresponsal para prestigiosas cabeceras. Su especialidad era el análisis de la geopolítica centroeuropea y balcánica.
Entre 1929 y 1932, colaboró como informante con la Abwehr, el servicio de inteligencia militar del Reich. En 1931, se le nombró agregado de prensa de Austria en Bucarest y, en 1937, fue destinado a Berlín.
Uno de sus hitos profesionales ocurrió el 13 de marzo de 1938, ya que fue el encargado de leer el edicto del Anschluss ante los corresponsales extranjeros. Lazar, favorable a la anexión de su país, quedó integrado en al aparato diplomático nazi, pero nunca milito en el NSDAP.

Josef Hans Lazar en España
Lazar llegó a España en junio de 1938 bajo la cobertura de la agencia de noticias nazi Transocean. Al poco tiempo, asumió la jefatura de la Agregaduría de Prensa de la Embajada de Alemania en Madrid. Desde esta posición, desarrolló una influencia decisiva sobre la prensa española.
Tras la derrota del III Reich en 1945, los aliados querían que Franco les entregase a Lazar, pero se quedaron con las ganas. Para eludir la extradición, fingió un ataque de apendicitis en la Clínica Ruber, siendo ocultado después en un convento salmantino.
Josef Hans Lazar siguió trabajando en Madrid, dedicándose a actividades comerciales.
Emigró a Brasil en 1956 con su hermana. Finalmente, regresó a Austria en 1961, donde falleció por causas naturales. Aunque fue allí donde murió, sus restos descansan junto a los de su primera esposa en el madrileño cementerio de la Almudena.
Vida privada de Josef Hans Lazar
Lazar estuvo casado en dos ocasiones. La primera fue en 1937, con Helene Petrino, una baronesa de origen rumano que le acompañó durante sus años de esplendor en Madrid. Tras enviudar en 1951, contrajo segundas nupcias con la Baronesa Renate Thermann en 1954, pero acabarían divorciándose a los pocos años.
Tras el fallecimiento de su primera esposa en 1951, Lazar quedó muy abatido. En este periodo estrechó lazos con su hermana Elena (Nina) Lazar-Calich, que sería designada como su única heredera universal.

Durante su estancia en el Madrid de posguerra, Josef Hans Lazar se hizo célebre por cultivar un estilo de vida opulento. No en vano, este bon vivant moraba en un lujoso palacete (propiedad de la familia Hohenlohe), donde organizaba fastuosas recepciones. Su vivienda, sita en el Paseo de la Castellana, estaba decorada con obras de arte gótico y bizantino.
¿Cómo era la personalidad de Josef Hans Lazar?
Como buen diplomático, Josef Hans Lazar se manejaba como todo un as de las relaciones sociales. De hecho, era en las reuniones donde lucía sus mayores dotes persuasivos. Más allá de su encanto vienés y sus refinados modales, se dice que poseía un carisma arrollador. Tales virtudes eran aderezadas con su cultura enciclopedia y poliglotía.
Por mucha destreza social que tuviera Lazar, es imposible caerle bien a todo el mundo. Ciertamente, varios diplomáticos extranjeros tenían una mala opinión de él. Así, su apariencia era descrita por el embajador británico Samuel Hoare como «repulsiva». El embajadores estadounidense Alexander W. Weddell, por su parte, lo definió como «un individuo de extracción oriental, de presencia y reputación indeseables».
Bajo la apariencia educada y amigable de este diplomático se escondía un analista frío y calculador. Muy reservado en cuanto a sus asuntos personales, solía mostrar una aureola de distanciamiento emocional que desconcertaba a sus interlocutores.

Eficiente, discreto y disciplinado, J.H. Lazar era un maestro de la manipulación psicológica y de la intriga burocrática. A tales habilidades se sumaba un carácter amoral, resiliente y tremendamente pragmático que le permitió adaptarse con éxito a los más diversos escenarios políticos.
¿Cuáles fueron los apodos de J. H. Lazar?
Aunque solía moverse entre bastidores, Josef Hans Lazar fue objeto de numerosos apodos. Acuñados en su mayoría por diplomáticos, enemigos e historiadores, algunos de sus apelativos más populares fueron:
- El dictador de la prensa española.
- La eminencia gris.
- Una araña en su red.
- El mago (o el príncipe) de la propaganda.
- El superviviente.
- El nazi más poderoso de España.
- El judío nazi.
- El hombre de Goebbels en la España franquista
¿Cómo fue la propaganda de Josef Hans Lazar?
A diferencia de la mayoría de propagandistas que examino en este blog, Josef Hans Lazar se mantuvo alejado de la primera línea. Siempre entre bambalinas, su trabajo era gestionar las acciones de propaganda, no ejecutarlas de propia mano. Es por ello que su figura no fue tan conocida como la de los periodistas que manejaba en la sombra.
Josef Hans Lazar era muy competente en todo lo que hacía. Es por ello que orquestó el aparato de influencia mediática más complejo, caro y eficiente desplegado por la Alemania nazi allende sus fronteras. Como agregado de prensa de la embajada, no sólo centralizó las campañas del Reich, sino que llegó a dirigir la línea editorial de los principales medios españoles.

En su momento de mayor expansión, hacia 1942, Lazar llegó a tener a 432 personas trabajando directamente bajo sus órdenes. Se trataba de una plantilla muy heterogénea integrada por funcionarios de la embajada alemana, personal administrativo, periodistas y enlaces de prensa. La suya era, de hecho, la legación más grande del III Reich en todo el mundo.
Periodistas comprados
Josef Hans Lazar manejaba un presupuesto de 200.000 pesetas mensuales (1.202,02€). Esto era una fortuna colosal en la España de posguerra (un obrero ganaba unas 10 pesetas diarias). Un 87,5% de esa generosa asignación iba destinada al soborno directo de directores, editores y periodistas españoles. De esta forma tan mundana, Lazar se aseguraba de que la cobertura mediática dada por estos siempre fuera favorable al Eje.
Esta práctica de comprar periodistas resultó tremendamente eficaz. Al fin y al cabo, España sufría una considerable carestía económica tras la guerra civil. Los periodistas españoles estaban tan motivados por sus “propinas” que se mostraban más entusiastas que los propios propagandistas alemanes. El propio Hitler llegó a calificar la prensa española de aquella época como «la mejor del mundo».
«Jamás he visto un control tan completo de los medios de comunicación, prensa, propaganda, como el que tienen los alemanes aquí» Sir Samuel Hoare (Embajador británico en España)
Lazar también era consciente de que los periódicos españoles no podían mantener corresponsales en el extranjero por falta de divisas. Para remediarlo, tuvo la generosidad de ofrecerles gratuitamente los servicios de teletipo de las agencias nazis Transocean y DNB.

Algunos de los editores y periodistas sobornados por Josef Hans Lazar fueron:
- Federico de Urrutia (pseudónimo José Joaquín Estrada), falangista autor del folleto ¿Por qué lucha Alemania?.
- Alberto Martín Fernández (pseudónimo Spectator), autor de la obra pro-alemana Alas germanas sobre Europa.
- Ramón Garriga, corresponsales de la agencia EFE en Berlín.
- José Antonio Giménez Arnau, corresponsales de la agencia EFE en Roma.
- Félix Cuquerella, Juan Agero y Alfonso Castro, que publicaron folletos de propaganda oficial nazi.
No creas que lo de comprar periodistas fue algo exclusivo del nacional-socialismo. La propaganda norteamericana en la guerra de Irak hizo exactamente lo mismo,
El Große Plan (El Gran Plan)
El Große Plan constituye la etapa de mayor expansión de su red propagandística. Esta estrategia se puso en marcha entre 1942 y 1943. Para entonces, Alemania ya había asumido que España no participaría en la IIGM. Ya que no iba a contar con su apoyo bélico directo (más allá de la División Azul), buscó que la neutralidad española favoreciera sus intereses. De este modo, se asegurarían suministros tan decisivos como el wolframio.
Con el Große Plan, Josef Hans Lazar hizo gala de sus tácticas propagandísticas más sofisticadas:
- Uso de propaganda negra y gris: publicación de materiales que ocultaban su origen alemán para resultar más objetivos.
- Formatos amenos: se usaron soportes de entretenimiento (crucigramas, relatos de aventuras, tiras cómicas, etc.) para atraer a las clases populares.
- Sabotaje: estas campañas, coordinadas con Falange, implicaban interceptar y destruir la propaganda aliada que llegaba a España. Ello incluía agredir a quienes se atrevieran a distribuirla.

Una propaganda camaleónica
Como buen propagandista, Josef Hans Lazar comprendió enseguida la importancia de adaptarse a la cultura local. Si quería calar en la sociedad española, la propaganda nazi debía mimetizarse con sus usos y costumbres.
Lazar llegó a controlar alrededor de 200 boletines parroquiales y hojas de misa semanales. Gracias a ello, logró llevar su mensaje a la España rural. Su modus operandi consistía en financiar estas pequeñas publicaciones con publicidad de empresas alemanas; a cambio, insertaría artículos que presentaban a Hitler como el «defensor de la civilización cristiana» frente al «bolchevismo ateo».
Si J.H Lazar era el cerebro de todas estas operaciones, Falange ejercía como su brazo ejecutor. Los falangistas se encargaban de difundir masivamente sus panfletos y de organizar protestas anti-británicas.:
«Si consideras razonable que España sea forzada a entrar en la guerra contra su voluntad, usando un motivo fabricado, te pido que me despidas. Si no, estoy aquí a tu disposición» J. H Lazar dirigiéndose a Hans-Adolf von Moltke (Embajador alemán en España 1942-1943).
La diplomacia gastronómica
Las destrezas persuasivas de Joseph Hans Lazar no se limitaban al papeleo. Una de sus tácticas más distintivas fue la de ganarse el favor de ministros, periodistas y militares por medio de la comida.
Si algo abundaba en el Madrid de la posguerra era el hambre. Por eso mismo, Lazar organizaba opulentas recepciones donde abundaban productos gourmet importados desde Alemania. Aquellos fastuosos ágapes celebrados en su palacete le resultaron muy útiles para tejer alianzas y sonsacar información.

Proyección internacional
Alemania tenía sobrados motivos para volcar tantos recursos propagandísticos en España. Los líderes nazis veían en ella un valioso puente propagandístico hacia terceros países.
Aprovechó el idioma común para extender su red mediática hasta Hispanoamérica. Por ejemplo el acuerdo Schmidt-Tovar, le permitió emitir noticias nazis a todo el continente a través de una estación radiofónica española.
Se sirvió del enclave estratégico de España para alcanzar el norte de África. Fue así como estableció un centro de espionaje y propaganda en Tánger, con el fin de financiar movimientos anticoloniales en el Magreb.
5 anécdotas sobre Josef Hans Lazar
¿Un judío nazi?
A Josef Hans Lazar siempre le acompañaron las sospechas sobre su origen étnico. De baja estatura, ojos oscuros, piel morena y rasgos orientales, estaba claro que distaba mucho del ideal ario. En muchas fuentes se afirma con vehemencia que era judio. Su astucia mediática y cosmopolitismo vendrían a reforzar tales sospechas.
Tanto informes confidenciales de los servicios secretos aliados como memorandos internos del NSDAP solian asegurar que se trataba de un criptojudío; según ellos, Lazar habría falsificado sus orígenes para integrarse el aparato diplomático nazi. Curiosamente, cuando trabajó para la Abwehr, los documentos de inteligencia lo describían como un «armenio ario».
Lo cierto es que la documentación genealógica oficial desmiente de forma categórica el presunto origen judío de Josef Hans Lazar. En realidad, era un ciudadano austríaco de adscripción católica y ascendencia armenia. Precisamente, se libró del genocidio armenio por estar cursando estudios en Viena.

¿De dónde proviene esta confusión? Por un lado, en la Europa de entreguerras, los rasgos fícicos que poseían Lazar se asociaban sistemáticamente con los judíos orientales. Por otro, dentro del régimen nazi, la acusación de ser judío era una táctica muy habitual para torpedear la carrera de enemigos o rivales.
Sus protectores y detractores
Para un hombre tan moreno como Josef Hans Lazar, no debió de resultar nada fácil prosperar dentro de la maquinaria propagandística nazi. No en vano, este astuto diplomático tuvo que mantener un delicado equilibrio entre sus partidarios y detractores.
| Protectores | Enemigos |
| Joseph Goebbels (Ministro de Propaganda de Alemania). Eberhard von Stohrer (embajador alemán en España 1937-1942). Joachim von Ribbentrop (Ministro de AA. EE. de Alemania). José María Doussinague (Director General de Política Exterior de España). | Paul Winzer (Jefe de la Gestapo en España) Sonderstab Köhn (equipo de propaganda enviado por Goebbels a España). Francisco Gómez-Jordana (Ministro de AA. EE. después de Serrano Súñer). Vicente Gállego (Director de la agencia EFE). |
Aunque Goebbels se encontraba entre sus defensores, acabaron surgiendo fricciones entre ambos; por un lado, el austríaco se mantuvo alineado con Ribbentrop, rival de aquel; por otro, trabajó activamente para neutralizar a su Sonderstab Köhn. A pesar de todo, Goebbels siempre hizo oídos sordos a las frecuentes críticas que recibía sobre Lazar.

Usaba maquillaje
Consciente de las suspicacias que despertaba su tez oscura, Josef Hans Lazar trató de ponerle remedio con la ayuda de cosméticos. Es más, este diplomático usaba habitualmente maquillaje y polvos blancos para camuflar su morenez. Lo que no podía ocultar era su nariz aguileña.
El hábito de blanquear artificialmente su cara, unido a su sempiterno monóculo y a la costumbre de vestir siempre de negro, debían de darle un aspecto muy peculiar. Pese a todos sus esfuerzos, no pudo evitar que acérrimos enemigos como Paul Winzer le colgasen el peligroso San Benito de Mischlinge (medio judío).
Luces y sombras de su carrera militar
Antes de ser un refinado diplomático, Josef Hans Lazar se desempeñó como todo un héroe de guerra. Su brillante trayectoria le permitió conseguir siete condecoraciones, entre las que se encuentran la Medalla a la Valentía de 1ª Clase y la Cruz de Hierro de 2ª Clase.
Este austriaco pagó un alto precio por su heroísmo bélico. Ya en 1916, acumuló más de una veintena de traumatismos. Para paliar los dolores crónicos resultantes de aquello tuvo que recurrir a las drogas. Fue morfinómano hasta el final de sus días y algunos informes mencionan que también era adicto a la cocaína.
Vecino de sus enemigos
La oficina de Josef Hans Lazar se encontraba en la madrileña calle Fortuny. Esta ubicación lo situaba a tan solo 600 metros del Salón Embassy, que servía como base secreta de la inteligencia británica. La proximidad entre ambos lugares hacía que espías nazis y británicos se cruzaran a diario por la calle para ir a trabajar.

Ya fuera en el ejército, en la diplomacia o en la propaganda, Lazar se desenvolvía con extrema eficacia. No por nada, este singular personaje consiguió que la prensa española fuera la más germanófila del mundo. Por si fuera poco, sus contactos y su extraordinaria capacidad de adaptación e permitieron eludir cualquier tipo de responsabilidad por sus actos.
La figura de Josef Hans Lazar pone de manifiesto una realidad incómoda que trasciende épocas y fronteras. Los medios de comunicación, ya sean públicos o privados, necesitan dinero para sobrevivir. El que les suministre financiación, será el dueño del relato. La veracidad y la objetividad quedan, pues, relegadas en pro de los intereses económicos.

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